“Mi madre biológica y su pareja me criaron. La novia de mi madre
vivía en la misma calle con sus hijos, pero cuando estos se fueron a la
universidad ella se vino a vivir con nosotros. Nunca supe lo que era la
figura paterna, lo que me ha provocado una gran inestabilidad. Cuando
cumplí 19 años mi madre biológica falleció y todos mis traumas salieron
de golpe”.
Este es el testimonio de Robert Oscar López un
activista en contra de que personas del mismo sexo sean padres que
cuenta a través de su propia historia la terrible verdad que hay de
fondo.
“Los
niños criados en un hogar con padres del mismo sexo arrastran problemas
de culpa y desconocen lo que es el respeto hacia los padres”
Oscar López explica que los niños criados en un hogar con padres del
mismo sexo arrastran problemas de culpa, desconocen lo que es el respeto
hacia los padres y temen hablar de los problemas familiares.
Así se sintió Robert quien cuenta que criarse con madres lesbianas
fue muy complicado. “En el vecindario me venían como un hijo formal,
buen estudiante y muy amable, sin embargo mi interior no tenía nada que
ver, estaba confundido, no sabía cómo interactuar con la gente, me
sentía perdido”.
El mayor problema, según su punto de vista es que los niños que se han criado con un padre y una madre han visto un modelo masculino y femenino en su casa,
“incluso los niños de padres divorciados han experimentado lo que es la
figura paterna en contraposición con la figura materna, por lo tanto
inconscientemente han aprendido a desenvolverse con mayor facilidad”,
asegura.
“En mi caso una vez que me independicé para irme a la universidad me
di cuenta que no sabía relacionarme, que no sabía hablar con las
mujeres, ni tampoco con los hombres, me veían como un bicho raro y en
verdad por dentro me sentía así”.
“Yo no tenía una figura paterna en quién fijarme, mi casa no fue nada convencional y estoy sufriendo las consecuencias”
Incluso confiesa que llegó a sentir celos por las personas gays que
se criaron en una casa tradicional. “Porque aunque son homosexuales se
han criado en un ambiente donde han podido comprobar lo que es un padre y
una madre y ese aprendizaje es una gran ventaja, lo han asimilado sin
darse cuenta”. “Yo no tenía en quién fijarme, mi casa no fue nada convencional y estoy sufriendo las consecuencias.
La vida es dura cuando te crías en un ambiente como el mío. Me ha
constado adaptarme en el trabajo, incluso me ha costado relacionarme con
mujeres, porque al criarme con mujeres mi forma de ser era muy
femenina, mi forma de vestir les resultaba extraña y mi forma de ser no
les resultaba atractiva”.
Sin embargo, la peor etapa de su vida fue sin duda en la universidad.
“Cuando llegué enseguida me captó la comunidad LGTBI, parecía que
llevaba un radar para los gays y como no tenía muchos amigos decidí
inscribirme en su comunidad. Enseguida pensaron que como mi madre era lesbiana, yo debía de ser gay, pero en verdad a mí me gustaban las mujeres.
Aun así, para que me aceptaran dije que era bisexual, pero me dijeron
que estaba mintiendo que tenía miedo a salir del armario y que ellos me
iba a ‘ayudar’”, relata.
Cuando quiso contar sus traumas, sufrió una gran campaña de odio de la comunidad LGTBI
“A los 28 años, para sorpresa de todos, empecé a salir con una mujer,
incluso me sorprendió a mí mismo porque había repetido tantas veces que
era bisexual que ya no sabía ni que me gustaba”.
Fue entonces cuando Robert sufrió el odio de la comunidad gay que le tacharon de homófobo y falso y le amenazaron para que no contara la realidad de su vida ni los problemas que ha tenido por haberse criado con dos madres.
Las personas criadas por padres del mismo sexo pueden sufrir alcoholismo, drogadicción o o conductas suicidas
Regnerus analizó a 248 adultos que se han criado con dos padres o dos madres y en todos encontró un factor común: desconocían su identidad su razón de ser
y por ello según apuntaba el sociólogo se podían producir desajustes en
el desarrollo que provocan alcoholismo, drogadicción o incluso
conductas suicidas.
Además, Regnerus explica que los niños criados por padres del mismo sexo desarrollan mayor curiosidad hacia la homosexualidad aunque ni siquiera sientan atracción, por lo que muchos se decantan por la bisexualidad.
Sin embargo, el porcentaje de estos hijos que se posicionan en contra
del LGTBI y sus influencias es muy pequeño. Los hijos tienden a imitar
el comportamiento de sus padres.
Superar traumas del pasado
El protagonista de este testimonio forma parte de ese pequeño
porcentaje que ha tenido que afrontar sus traumas de la infancia. Aun
así, está orgulloso de admitir que los ha superado.
“Ahora puedo decir, a los 41 años, que tengo una vida normal. Estoy
casado con una mujer maravillosa, cuando se quedó embarazada la ayude en
todo el proceso, no la vi como una incubadora, sino como una madre. Mi pasado bisexual se ha quedado atrás, cuando me casé prometí que nunca me divorciaría de mi mujer y que la sería fiel hasta el día que me muera”, cuenta.
“Quiero proteger a mi hijo para que viva en un ambiente sano”
“Además ahora soy consciente del rol de padre que tengo por delante, quiero protegerle para que viva en un ambiente sano, sus intereses y su bienestar están por delante de mí, y no al revés como me enseñó mi madre”.
http://www.actuall.com/familia/me-crie-dos-madres-esta-la-incomoda-verdad-nadie-quiere-escuchar/
En ella, el médico se muestra en contra de la prohibición del aborto en los casos de malformación fetal.
En la misma apela a supuestos argumentos humanitarios para permitir el aborto, tachando a los que se oponen a ello de ignorantes
o de actuar por intereses espurios. Funda su tesis en un argumento
falso como es el sufrimiento de los niños con determinadas dolencias, y
de sus familias.
Entre los argumentos del médico destacan los siguientes:
"En España se ha practicado durante muchos años un excelente programa de prevención de la espina bífida, y desde la implantación de la ley del aborto".
"Desgraciadamente, si se suprime el supuesto de interrupción del
embarazo, mucho me temo que volveremos de nuevo a cifras terribles, dado
que se trata de malformaciones frecuentes".
"No creo que ninguna sociedad tenga el derecho, y menos pudiendo evitarlo, de cargar a ningún ser humano con sufrimientos más allá de lo imaginable".
"Por otra parte, siempre he creído que los Gobiernos y las leyes deben
estar al servicio de los seres humanos para ayudarlos, pero no para castigarlos; y mucho menos por intereses posiblemente espurios".
Respuesta de un padre de una niña con espina bífida Javier Mª Pérez-Roldán, abogado de familia y padre de una niña con espina bífida, responde al neurocirujano Javier Esparza:
«Desde hace 12 años soy abogado de familia y desde hace 7 padre de una
niña con espina bífida. Durante estos últimos años me he dedicado, en
exclusiva, a dos cosas: velar por el interés de los hijos de mis
clientes, y ejercer como padre de mi hija y de sus otros dos hermanos,
de 5 y 3 años.
»Mi hija tiene parálisis en ambas piernas, y desde los
tres años convive diariamente con su silla de ruedas. Tiene también
todos los problemas que usted cita como asociados a la espina bífida,
salvo la siringomielia. Es más, su lesión (que lo es en la modalidad más
grave) está localizada a la altura de la vértebra L4-L5 y según nos
comentan todos los profesionales que la tratan, es la más alta que han
visto es muchos años. Ha pasado por cinco operaciones, y tiene citas periódicas en siete especialidades médicas.
»Ahora bien, mi hija no sufre ni más ni menos que una niña de su edad. Juega, ríe, quiere, ama y siente exactamente igual que sus dos hermanos sanos. Y, a veces, también llora, pero sus lágrimas no tienen ningún poso de amargura ni dolor por encima de las de sus amigas o de las de sus hermanos, pues como ellos, llora por nimiedades.
»Como abogado de familia he conocido niños con depresión crónica por culpa de la separación tormentosa de sus padres, que arrastran una existencia triste y sufriente. Como sufren más que mi hija y sus hermanos, ¿los eliminaría?
»Y en cuanto a la familia, fíjese si el sufrimiento no es tan extremo
como usted dice que después de su nacimiento hemos tenido otros dos
hijos, señal de que el cuidado de nuestra hija no nos ha supuesto trauma ninguno.
»Estas anomalías, por sí, no causan el sufrimiento que usted pretende. De hecho, si bien el dolor ante cualquier enfermedad o revés de la vida es inevitable,
el sufrimiento es totalmente voluntario, pues es éste una percepción
personal y subjetiva de la propia realidad. Hay quien ante cualquier
mínimo problema ante la vida sufre, y sufre sin mesura, y hay quien ante obstáculos insalvables y dolores sin medida se crece, pues admite su dolor con entereza.
»De hecho, por la enfermedad de mi hija he estado en contacto
con numerosos afectados de espina bífida (algunos en grados muy severos)
y siempre se han manifestado esperanzados y alegres por el don de la
vida. ¿Ha oído usted de enfermos de espina bífida que se
hayan suicidado o que hayan solicitado la eutanasia? Sin duda usted
conocerá el estudio de su compañero neurocirujano Rob de Jong, publicado
recientemente en la revista Pediatric, donde sostiene, por medio de
estudios de campo, que los recién nacidos con este mal congénito apenas tenían dolores.
»Por eso me causa sonrojo su carta, llena de adulteraciones de la realidad vivida por
cientos de enfermos y sus familias. Pero mayor sonrojo me causa su
supuesto humanismo. Dice usted que nadie tiene derecho a obligar al
sufrimiento ¿y en qué principio ético funda usted tan categórica
aseveración? ¿y porqué presupone usted el sufrimiento de estos pacientes?
»En cuanto a la fundamentación de su aseveración, alega la mismas causas que las autoridades nacional-socialistas responsables del plan de exterminio de
enfermos Aktion T4. El plan se fundaba en que había vidas que no eran
dignas de ser vividas, y cuyo asesinato era tanto un acto de compasión
como un beneficio para la comunidad. Usted alega ambas cosas (igual que los Nazis)
pues sostiene que "el colmo" es que los esfuerzos realizados para el
tratamiento de estos niños es un desperdicio, pues acaban muriendo a los
20 años, y encima arrastrando un sufrimiento sin medida. ¡Qué argumento
tan falaz! Usted sabe que miente, pues al día de hoy, la esperanza de vida de estos pacientes es prácticamente la misma que para personas sanas.
»Pero es que, además, aunque fuera verdad el fallecimiento a los 20 años
¿me va a decir usted que no merecen vivir estos 20 años? Usted está
jubilado y pronto empezará a sufrir achaques. De vida, según las
estadísticas del INE, no le quedan más que 16 años ¿le parecería justo que a la primera recaída de usted le privemos de un tratamiento
por lo costosísimo del mismo teniendo en cuenta que no le quedan años
para "amortizar la inversión" y más teniendo en cuenta que usted, en la
vida, ha hecho lo que tenía que hacer? Según su teoría sería menos grave
matar a un zambiano (con una esperanza de vida de 36 años) que a un
español (con 81 años de esperanza).
»Las personas no son una inversión, son un bien en sí mismo,
y no podemos desahuciar a los que tenga cáncer, o SIDA o cualquier otra
enfermedad por lo costoso del tratamiento y por el alto índice de
mortandad durante el mismo.
»En el culmen del paroxismo dice usted que el aborto ayudó a prevenir la espina bífida.
Nos descubre con ello su auténtico rostro, pues según usted sería muy
fácil que España se colocase a la cabeza de los países saludables. Bastaría con eliminar a todo enfermo o lesionado grave (con cáncer, SIDA, paralítico por accidente de circulación)
para poder vender al extranjero nuestras estadísticas y colocarnos como
el país con la mejor política de prevención de enfermedades. Veo que
usted es de los expeditivos que opina que muerto el perro se acabó la
rabia. ¡Menos mal que no tiene usted responsabilidades en la política
penitencia, pues sabemos cómo acabaría usted con los índices de
delincuencia: fulminando al delincuente!
»Sólo le quiero decir una cosa. Lo que nos hace sufrir a los afectados
por esta enfermedad son los profesionales médicos como usted. Cuando a
los tres meses del embarazo nos anunciaron la enfermedad de nuestra
hija, nos recomendaron insistentemente el aborto, y
ello hasta hacernos sentir culpables si traíamos al mundo a un niña solo
para que sufriera. La realidad es nunca tomamos mejor decisión que
tenerla, pues pasado el tiempo intimamos con dos matrimonios que
abortaron a sus hijos por tener espina bífida ¡no sabe usted el terrible
padecimiento moral de estas dos parejas al ver que si no hubiera cometido tan criminal acto podrían tener con ellos a sus hijos,
que de seguro serían tan alegres y joviales como la nuestra! Y le
preguntó ¿qué derecho tenían los médicos que les indujeron al aborto a
obligarles al calvario de remordimientos que están pasando?
»Que sepa que mi hija enferma tiene la misma dignidad que usted y el mismo derecho a vivir que tuvo usted.
Ninguna sociedad tiene derecho a decir sobre si la vida de otro es
digna o no, o a determinar si una enfermedad causa o no sufrimiento sin
preguntar al afectado.
»Mi hija necesita para vivir de la ayuda de otros en el mismo grado en
que yo la necesito, aun estando sano. Si los hombres vivimos en sociedad
es porque nos es necesario el concurso de otros para nuestra
supervivencia. Por esto existe la sociedad y los gobiernos de la mismas:
para ejercitar la ayuda mutua. En occidente tenemos la suerte de que
prosperó la razón benéfica del ágora de Atenas sobre el terror eugenésico del Taigeto espartano ¿usted que es, ateniense o espartano?».
El doctor Jokin de Irala, médico e investigador de la Universidad de
Navarra, explica que la exclusión de esta conducta del manual de
enfermedades de la APA se realizó por simple votación. Cuestiona el
hecho de que cualquier crítico al fenómeno es considerado homófobo.
El doctor de Irala, máster en salud pública y especializado en
afectividad y sexualidad humana, señala en esta entrevista la necesidad
de pasar al plano científico el debate sobre la homosexualidad. Afirma
que ella es un desarrollo inadecuado de la identidad sexual y asegura
que es posible el cambio de conducta de los que sienten atracción hacia
las personas del mismo sexo.
-¿Existe evidencia científica de que se nace homosexual?
-Como científico diría que la homosexualidad se hace, no se nace,
rotundamente. Hay que afirmar que efectivamente no existe ninguna
evidencia científica que avale la teoría genética de la homosexualidad o
que ella pueda ser innata. Especialistas en homosexualidad que trabajan
en asociaciones científicas como la NARTH en EEUU (Asociación nacional
de investigación y terapia de la homosexualidad) afirman que se trata de
un desarrollo inadecuado de la identidad sexual. Por ello, deberíamos
por lo menos aceptar que el debate científico sobre este tema pueda
seguir existiendo.
-¿De dónde nace la corriente de pensamiento que afirma que es una opción sexual normal?
-Esto de que uno nace homosexual tiene su origen en los años 70,
cuando los activistas de la homosexualidad en EEUU hicieron mucho lobby
para que la APA, que es la Asociación Americana de Psiquiatras, quitara
este tema del manual de clasificación de enfermedades. Entonces, lo que
hicieron fue provocar una votación, y fueron a votar el 25 por ciento de
los miembros, y allí salió un 69% a favor de retirar la homosexualidad
de ese material. Que yo sepa, es el único ejemplo en la medicina donde
algo se decide si es o no enfermedad por una votación simple de quienes
asisten a una reunión. Imagínese que se haga una votación por la
sociedad española de endocrinología votando a favor o en contra de que
la obesidad es un problema de salud o no. Esto no tiene precedentes. Lo
que hay que hacer es analizar el problema con estudios científicos.
-¿Se trata de una conducta que se puede modificar?
-Hay datos científicos, estudios publicados en revistas científicas
que muestran que la homosexualidad sí se puede modificar con una terapia
adecuada, incluso en EEUU hay asociaciones de ex gays. Muchos de ellos
protestan porque dicen que estos grupos de activistas no dejan que se
sepa que el cambio es posible. Y no solo no dejan que se sepa, sino que
no admiten que alguien pueda libremente pedir ayuda. Así, por ejemplo,
se tiene el caso de un juez de Lombardía (Italia) que ha declarado
ilegal ayudar a un homosexual aunque te lo pida libremente. Esto es
increíble. Es un atentado contra la autonomía del paciente.
-¿Y en qué se basan?
Señalan que la terapia es casi una tortura, traumática, con
electroshock. Sin embargo, no tiene nada que ver con eso. El tratamiento
es básicamente psicoterapia. Pero no se puede impedir que las personas
elijan pedir libremente ayuda. Pero hay que decir que hoy se utiliza el
término AMS para identificar a las atracciones por personas del mismo
sexo, porque una cosa es que uno pueda tener atracciones por personas
del mismo sexo y otra es que alguien, fruto de esas atracciones, acabe
teniendo relaciones sexuales de tipo homosexual. El hecho de que uno
tenga la atracción no significa que sea homosexual, en absoluto. De
hecho, hoy en día, con al ambiente que hay, pro homosexual, con la
cultura que hay, se tienen muchos casos de jóvenes que simplemente
tienen una confusión y requieren de ayuda.
-¿Y cuáles serían las causas de esta conducta?
-Hay diversas posibles causas, pero parece ser que lo que más casos
de homosexualidad está produciendo es una mala identificación con la
figura del varón o de la mujer en la familia. Es muy común el paradigma
de padre autoritario, pasivo, ausente en la vida de un varón que a lo
mejor es sensible, perfeccionista. O una madre muy posesiva desde el
punto de vista emocional. Eso es una de las mayores vías que lleva a la
homosexualidad.
-¿Hay otras?
-Otra vía que está mezclada con esta es que ese varón, por ejemplo,
sensible -y que no es nada malo que lo sea- , por esa sensibilidad los
de su sexo lo rechacen en su colegio. Ese rechazo puede llevar a una
baja autoestima como varón y, por consiguiente, cuando llegue a la
pubertad, a una orientación homosexual. Otra vía es la conocida
ambigüedad de la identidad sexual en el adolescente. Es normal que un
adolescente, varón o mujer, pueda tener dudas de su identidad sexual,
pero esa ambigüedad bien llevada, fortaleciendo la identidad masculina o
femenina de los jóvenes, no genera problemas, lleva a la
heterosexualidad. El problema actual es que eso está mal llevado y se le
dice a ese joven que lo que tiene que hacer es salir del armario o del
clóset.
-¿Hay problemas de salud ligados a esta conducta?
-Sí, la actividad sexual de tipo homosexual conlleva problemas de
salud, algunos de los cuales son específicos. Además de los problemas
asociados a la promiscuidad sexual y las infecciones de transmisión
sexual, que también hay entre heterosexuales promiscuos, existen
problemas asociados a la utilización de los órganos sexuales sin tener
en cuenta que por su “diseño” están orientados a la complementariedad
entre varón y mujer.
-¿Por qué a pesar de los datos científicos se sigue negando el problema?
-Hay muchas razones. La primera es que hay desinformación. Muchos
profesionales no manejan estos datos y solo toman el manual de la APA.
Luego están las ideologías. Los intereses económicos y también está la
realidad del miedo. Hay profesionales que saben de esto, pero el precio
que tienen que pagar al afirmarlo es muy caro. Si en España un
psiquiatra pusiera una placa que es terapeuta de la homosexualidad, lo
lógico es que le quemen el portal de su consultorio y puede quedar sin
clientes.
-¿Dónde estaría el equilibrio?
-El equilibrio está en reinvindicar un respeto incondicional por toda
persona con sentimientos homosexuales. Habría que compatibilizar
ciencia con respeto a la libertad; debe de ser posible el debate
científico con respecto al tema. Debe ser posible que yo como científico
opine sobre la homosexualidad sin que se me llame homófobo solo porque
tengo una postura contraria a las organizaciones gays.
-Hay también mucho de sentimiento en este tema…
-Efectivamente, por eso es necesario sacar este tema del sentimiento y
del afecto. Hay gente que te dice: “Mi hijo homosexual es buena persona
y yo le quiero”. Y claro que sí, y está bien, pero eso no tiene nada
que ver con lo que estamos diciendo. No es una cuestión de ser mala o
buena persona, no es una cuestión de sentimiento. Tú puedes y debes amar
mucho a tu hijo homosexual; ahora eso no quiere decir que no le puedas
plantear que tu opinión es que tiene un problema y que además que tiene
una solución posible. Es como si el debate sobre la diabetes fuera que
los diabéticos son buenas personas, pues esto es llevar el debate a los
sentimientos.
-Pero hay miedo a discriminar.
-Claro que la discriminación es una barbaridad, pero eso no quiere
decir que tengan derechos a adoptar (N. de la R: la adopción no es un
derecho universal para todos. Los adoptados sí tienen derecho a tener
padre y madre, y los candidatos a ello deben cubrir ciertas condiciones.
Ni siquiera todo heterosexual tiene derecho a adoptar), por ejemplo. No
hay que mezclar, ese es otro problema. El problema es que hoy se
intenta etiquetar de homófobo a cualquiera que simplemente no opine en
la línea del homosexualismo político. -oOo- http://www.conapfam.pe/2016/08/16/desde-espana-como-cientifico-puedo-afirmar-que-la-homosexualidad-se-hace-dr-jokin-de-irala/
Durante unos veinte años me vi obligada a buscar cuarenta regalos para hacer por Navidades. Tengo cuatro hermanos, cuatro cuñados y diecisiete sobrinos. Afortunadamente, cuando los niños se hicieron mayores perdimos la costumbre de hacer regalos y ahora sólo tengo que buscar los nuestros de la familia directa, como es natural, porque lo otro era una barbaridad. A nivel económico y también personal porque me pasaba más de un mes pensando y buscando cosas, total para que luego nadie estuviera satisfecho, como suele pasar.
Cuando era pequeña celebrábamos las fiestas en familia, sin tíos ni primos, claro que ocho personas y el perro ya éramos bastantes para cenar. Yo pienso que lo natural es pasarlas con la familia directa pero ahora ya es tarde para cambiar las costumbres- Me imagino que cuando tengamos nietos ya seremos bastantes para poder celebrarlas otra vez tranquilamente en casa. De todas maneras, aunque ahora me quejo por demasiada gente espero que no llegue el momento en que tenga que sufrir lo contrario. Lo mejor es el término medio.
Sintiéndolo mucho tengo que cambiar de coche. Lo digo porque estoy tan acostumbrada a él como si fuera un traje y me va a costar mucho empezar con otro. Por una parte tiene ya diez años y empieza a dar problemas; por otra parte, necesitamos un coche más pequeño. Los chicos ya son mayores y casi nunca vamos juntos, así que un coche grande ya no tiene mucho sentido. Por otra parte, mi hija pequeña tiene miedo a conducir y pensamos que con uno pequeño y automático le será más fácil. Además este coche consume mucha gasolina al mes.
Así que hemos estado mirando distintos modelos y vamos a comprar un híbrido, para así contaminar menos también. Son un poco más caros pero se ahorra la diferencia en gasolina. Hemos visto uno azul eléctrico que nos gusta y esperamos tenerlo antes de un mes. Me tendré que acostumbrar con otro coche, sin marchas y más pequeño. Dice la psicóloga que me haré con él enseguida. Espero que tenga razón porque últimamente todo lo que sea cambiar lo llevo muy cuesta arriba.
Tengo un lavaplatos que tiene veintidós años. Es marca Balay de antes de la obsolescencia programada. Lo pongo todos los días y sólo se me ha estropeado unas cuatro o cinco veces. Siempre ponía el mismo programa, el número cuatro que era el de ahorro de energía, pero el otro día se me estropeó el lavaplatos porque no entraba el agua. Así que me dijo mi hija mayor que probara con otro número y resulta que el dos sí funciona. De manera que me he librado de tener que llamar al técnico de momento porque el aparato sigue haciendo su trabajo.
Mi primera lavadora duró unos quince años y todavía tengo una nevera en el pueblo que tiene veintiocho años y funciona. Es una vergüenza que sabiendo hacer las cosas bien ahora las hagan para que duren un tiempo limitado y tengas que comprar otra. Así que la lavadora nueva, que es Miele es más cara pero me la han garantizado por diez años y a mí me merece la pena. Es un desperdicio tirar las cosas cuando se estropean porque sale más caro el arreglo que comprar otro. Además es un problema lo que se hace luego con los desechos.
Ya que está entrando tanta gente a ver esta entrada, no se pierdan la siguiente sobre la homosexualidad y el sida, que es muy importante.
Un ochenta por ciento de los contagiados por sida en España son varones homosexuales. Eso tiene muchas explicaciones. En primer lugar, la promiscuidad que multiplica el riesgo. En segundo lugar, que los preservativos no están pensados para soportar tanta presión y se rompen a menudo. En tercer lugar, que el intestino no es elástico como la vagina, y está recubierto de mucosa, lo cual hace que las lesiones sean frecuentes. Es lo que se conoce por síndrome del intestino homosexual, que es una patología conocida en medicina.
Ya sea por semen o sangre la posibilidad de contagio de enfermedades es muy frecuente, sin contar con el contacto con las heces que también lo facilita. Por todo ello, los homosexuales deberían hacerse las pruebas del sida a menudo pero muchos no quieren. Una vez contagiados la única manera real de evitar el contagio a otras personas es abstenerse de las relaciones sexuales, pero tampoco están dispuestos a ese sacrificio. Siendo así me temo que el número de contagios continuará creciendo.
Toda la vida he estado oyendo protestas contra la existencia de colegios privados, especialmente los concertados. Teniendo en cuenta que con mis impuestos se mantienen los colegios privados, no veo que problema hay en que decida gastarme el dinero en otro centro de enseñanza aparte. La ventaja principal de los colegios privados es la enseñanza personalizada. Naturalmente en todas partes hay buenos y malos profesores, pero en un privado si los padres se quejan es posible que cambien al profesor. En un colegio público tienen su plaza de por vida y no hay nada que hacer para influir en su trabajo.
Además los colegios concertados tienen ideario que suele ser religioso. Eso se nota. Recuerdo que una vez fui a una reunión de padres y una señora preguntaba si se iba a notar que el colegio era de monjas. Hombre, aunque se vistan de calle creo que la actitud es diferente. Quien lleva a sus hijos a un colegio religioso lo hace porque quiere una educación humanista cristiana aunque las asignaturas sigan siendo las mismas. Además el nivel educativo suele ser más alto. Son más exigentes con los alumnos debido precisamente a su mentalidad. No todo son ventajas pero a mí me ha compensado. Ahora mis hijos ya acabaron el colegio.
En los colegios religiosos se enseñan comprensión cristiana como es natural pero eso no quita para que se afirme que, según la Biblia claramente la sodomía es pecado como el adulterio y la promiscuidad. Se puede evitar el tema pero no se puede decir otra cosa, por mucho que le fastidie a la señora Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid.
El jueves pasado nos fuimos mi marido y yo a Alcalá de Henares, un pueblo de Madrid que es como una capital de provincias. Estaba muy animado con la calle llena de gente y la plaza de Cervantes con atracciones para los niños. También había puestos con objetos de regalo aunque no de tipo navideño. No había belenes, más que uno grande del ayuntamiento. Además había una noria pequeñita, que yo creo que era más bien para niños pero dejaban subir adultos, eso sí sin cargar todos los asientos por si acaso. Así que nos subimos y nos encantó. No era muy alta ni iba muy rápido pero precisamente por eso era más placentero.
Después nos fuimos a comer a un restaurante que, cuando llegamos, estaba vacío. Al cabo de un rato aquello parecía el camarote de los hermanos Marx porque no paraba de entrar gente y no salía nadie. El pasillo era bastante estrecho y todo el mundo se chocaba. Era un poco agobiante, pero disfrutamos la comida y luego fuimos a una tienda de Bricor a ver cosas para nuestra casita. Como siempre se nos ocurre algo, compramos un par de cosas y ya estaba oscureciendo; así que nos volvimos a nuestra casa. Fue un día muy agradable.
En mi casa del pueblo tenemos un pequeño estanque de plástico. Al principio no se movía el agua y se nos llenó de larvas de insectos, así que pusimos un chorro hacia fuera. Además, para que no huela el agua tenemos que echarle bacterias de vez en cuando. Todo eso lo hemos aprendido sobre la marcha. Pusimos dos nenúfares pero son complicados de mantener, porque el nivel del agua tiene que ser estable. Las hojas tienen que asomar por encima de la superficie. Como no fue así en verano, ni en el otoño con la lluvia, las plantas se nos han estropeado.
Cuando llegue la primavera seguramente pondremos unas algas que nos han recomendado y hasta puede que nos animemos a poner tres pececitos, aunque eso me preocupa porque nos encariñamos mucho y luego se mueren y te llevas el disgusto. Así que no sé si nos decidiremos. De momento hemos puesto unas piedras alrededor del estanque para que parezca más natural y una planta colgante. El ruido que hace el agua al caer es muy agradable. Así tenemos nuestro cachito de naturaleza en el jardín.
Ya he dicho muchas veces pero lo repito que a mí no me importa que la gente sea homosexual. Lo que no quiero es que adopten niños, porque pienso que los hijos necesitan tener a su padre y su madre para desarrollarse adecuadamente. Últimamente llueven las noticias sobre famosos homosexuales o presuntos, que están consiguiendo ser padres por medio de vientres de alquiler. A mí eso me parece terriblemente injusto para el niño que, en el mejor de los casos sólo podrá contar con la compañía de uno de sus padres. Pero también me parece tratar a las mujeres como vacas de cría.
Una mujer sólo pasa por ese trance por dinero. No sólo tiene que soportar molestias que incluso podrán perjudicarla físicamente de por vida, sino que además tiene cambios hormonales que provocan un lazo de afecto con ese niño al que no va a volver a ver más. Por eso es bastante frecuente que se nieguen a entregar el niño, más aún si el óvulo utilizado era propio. Es una situación artificial donde se juega con la salud física y psíquica de una mujer y con el futuro de un niño. que siempre se va a sentir huérfano y que le falta algo, por mucho que lo quiera su padre biológico.
Resulta que aunque yo hablo cuatro idiomas, la timidez impide que me lance y me quedo bloqueada con facilidad. Por eso no me gusta hablar en clase, incluso aunque de vez en cuando haya simulacros de examen y no me quede más remedio que hacerlo. El caso es que este curso había tenido mucha suerte porque por tres ocasiones, tres, me libré de hablar en el último momento porque se acababa la clase. Pero el otro día ya no pudo ser. Sospecho que los de detrás se chivaron de que yo no había hablado con algún gesto porque andaban diciendo que había gente que no había participado nunca.
Así que me tocaron mis tres minutos de diálogo, que parecen tres horas. Salí más o menos bien parada. Pero al llegar a casa me tuve que tomar un ansiolítico porque estaba todavía de los nervios. Y eso que no era más que una clase normal. Aún así he mejorado mucho, porque cuando era niña en los exámenes orales me temblaban hasta las pestañas. Hablar en público no es lo mío. Creo que tengo fobia social, pero me obligo a mí misma a pasar por este trance de vez en cuando porque supongo que es lo normal y a mí me gustaría normalizarme.
Estaba el otro día en casa y fui a secarme el pelo. Al cabo de un rato me di cuenta de que no llevaba las gafas puestas y pensé que me las había quitado en el cuarto de baño. Por más que las busqué no las encontraba y ya estaba yo pensando en la tontería de tener que hacerme unas gafas nuevas, con lo caras que cuestan, habiéndolas perdido dentro de casa. Así que, después de rezar a San Antonio, decidí seguir haciendo las labores de la casa.
Y entonces se me ocurrió. Que cuando leo el blog en la tablet me pongo las gafas en el cuello y a veces al levantarme se me caen al suelo. Allí estaban, en la alfombra y pisadas, con una patilla torcida. Por suerte la pude arreglar. Así que parece mentira como te acostumbras a las cosas y cómo las echas de menos cuando faltan, porque yo no veo tan mal sin ellas. Cuando llevo las gafas puestas ni me acuerdo pero cuando no las tengo me siento desnuda.
Yo no pensaba comprar nada este fin de semana para oponerme al
consumismo del llamado black friday, pero precisamente necesitábamos un
ordenador para el pueblo porque el otro se ha roto. Así que fuimos a
Media mark pensando que estaría hasta arriba y no estaba mal, también
porque fuimos a mediodía. Al entrar a la tienda nos recibió un cartel
que decía: bienvenido a la felicidad. Lo cual me recuerda por qué no
quería yo caer en la trampa de comprar cosas innecesarias por el
descuento. Comprar para ser feliz es una patología psiquiátrica.
Como
no me apetecía ir, le dije a mi marido que iba con la condición de
tomarnos después un chocolate caliente en un bar. Así lo hicimos,
después de pasar por tres tiendas y encontrar un ordenador por
casualidad cuando ya pensábamos que no había nada que hacer. Entonces
pensé que los publicistas no tienen ni idea de lo que dicen. La
felicidad no está en el consumismo. La felicidad está en el chocolate.
Todo el mundo lo sabe.
Aunque no sigo los culebrones nacionales sí que he visto algunos anuncios últimamente donde se ve que abordan el tema de la homosexualidad. Eso no tiene sentido porque hasta hace muy poco las personas con tendencias distintas se guardaban mucho de hacerlo saber, y mucho menos de buscar pareja, por miedo a acabar en un manicomio o incluso en la cárcel. Y no hablo del franquismo, sino también de las repúblicas y las monarquías españolas del último siglo.
Querer crear una imagen de normalidad hoy en día para un colectivo que no pasa del uno por mil de la población (aunque ellos pretendan decir otra cosa), ya de por sí está fuera de lugar, pero querer meter el tema en otras épocas y lugares resulta realmente absurdo. La homosexualidad nunca ha estado bien vista ni aceptada por la sociedad. Ni siquiera en la antigua Roma, donde tener esclavos sexuales era normal pero ser sumiso conllevaba la pena de muerte para los ciudadanos romanos.
Resulta que tomo una medicina que se llama Sumial para el temblor esencial, que es una especie de parkinson leve que me da por las noches. Pues la caja tiene dos tamaños: de diez y de cuarenta miligramos. Yo tengo que tomar 40. El caso es que el otro día me confundí y compré la caja de diez en una farmacia donde no suelo ir porque me pilla un poco a trasmano. Pasó una semana y no había ido a cambiar el medicamento.
Ayer fui y me dijo la chica, muy amable, que no me lo podía cambiar porque la caja estaba sucia, y es que llevaba una semana en la cocina y se había manchado. Así que ahora me toca tomar las pastillas de cuatro en cuatro después de la cena, lo cual es incómodo pero qué le vamos a hacer. Tomo otras dos por la mañana y una de melatonina por la noche para dormir más profundamente. Van siete.
Me ha dicho mi marido que por qué no publico un blog costumbrista con las anécdotas de cada día. Yo le contesté que a quién iba a interesarle eso, pero como en internet he visto cosas peores, no se pierde nada por intentarlo. Así que voy a contar que hoy me he llevado un susto con el blog. Resulta que yo miro las entradas a través de una tablet y me ha salido un letrero sobre simplificar la vista del escritorio y le he dicho que sí. Pues ya no veo el escritorio en la tablet. Menos mal que mi hija pequeña, que entiende mucho de esto, me ha buscado algo que se llama chrome para que pueda verlo.
Ya pensaba que había perdido el blog para siempre. Soy así de dramática, Y entonces me puse a pensar que no quiero dejar de escribir y perder los seguidores que tengo, que me ha costado mucho llegar hasta aquí para olvidarlo. Total, que aquí estoy otra vez, dispuesta a contar anécdotas sin importancia. Veremos a ver si gustan. La tablet, además de ver el blog, la utilizo para el whassap porque en el móvil no tengo internet ni quiero tenerlo. Me parece demasiado complicado. Además la verdad es que yo sólo utilizo el whassap para algún aviso familiar y poco más.
La verdad es que no tengo muchas. Como cada día me levanto más tarde, no me cunde el tiempo para hacer casi nada. Aunque estoy más animada me sigue costando mucho ponerme en marcha. Aun así continúo con las clases de francés y casi todos los días me acerco al supermercado. También intento seguir al día con los enlaces aunque a veces no se me ocurra nada que decir. Me sigue costando mucho escribir. Me paso por aquí para que se vea que sigo estando aunque no diga nada.
Sabía que llegaría el momento en que tendría que publicar un post y no tendría ninguno preparado. Así me sucedió el miércoles. Afortunadamente, sigo publicando en mis otros blogs: Por el derecho a nacer e Sobre ideología de género, aunque allí no escribo yo. Que quede claro. Copio textos de internet y los publico con su dirección correspondiente. Como sigo sin inspiración no sé cuándo podré publicar. Esto alegrará a alguno y por eso quiero dedicarles esta canción que llevo en la cabeza todo el día. El ganador se lleva todo, de Abba.
I don't want to talk About the things we've gone through Though it's hurting me Now it's history I've played all my cards And that's what you've done too Nothing more to say No more ace to play
The winner takes it all The loser standing small Beside the victory That's my destiny
I was in your arms Thinking I belonged there I figured it made sense Building me a fence Building me a home Thinking I'd be strong there But I was a fool Playing by the rules
The gods may throw a dice Their minds as cold as ice And someone way down here Loses someone dear The winner takes it all The loser has to fall It's simple and it's plain Why should I complain.
But tell me does she kiss Like I used to kiss you? Does it feel the same When she calls your name? Somewhere deep inside You must know I miss you But what can I say Rules must be obeyed
The judges will decide The likes of me abide Spectators of the show Always staying low The game is on again A lover or a friend A big thing or a small The winner takes it all
I don't want to talk If it makes you feel sad And I understand You've come to shake my hand I apologize If it makes you feel bad Seeing me so tense No self-confidence But you see The winner takes it all The winner takes it all
Songwriters: ANDERSSON, BENNY GORAN BROR / ULVAEUS, BJOERN K.
Evangelio según San Lucas 21,5-19. Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: "De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido". Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?". Jesús
respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se
presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está
cerca'. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones
no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan
pronto el fin". Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá
grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también
fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo." Pero antes de
todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas
y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de
mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»
Nada más levantarse, lo primero que hacen ocho de cada 10 españoles es abalanzarse como posesos sobre su móvil. Pero no David Macián. Este cineasta de 36 años no se arroja ansioso a comprobar si le ha llegado un mensaje de Whatsapp. No le va la vida en abrir su cuenta de correo electrónico, no se lanza con avidez a comprobar lo que ha estado ocurriendo en Facebook mientras dormía; no pierde un solo instante en mirar lo que se ha cocido en Twitter. David Macián pertenece a una nueva tribu urbana, exótica pero cada vez más numerosa: la de los desconectados. Personas que, voluntariamente, han decidido poner freno a la vorágine de internet y hacerle un corte de mangas a eso de la hiperconectividad. Unos marcianos que han resuelto aparcar la vida virtual para dedicarse a vivir la vida real.
David
Macián toma asiento y desenfunda la que constituye su mejor y más
rotunda declaración de principios: su teléfono móvil. Es una auténtica
reliquia, una pieza de anticuario. Un viejo Nokia con ocho años de
servicio a las espaldas, abollado y con las esquinas bastante
esquilmadas. No tiene conexión a internet, sirve única y exclusivamente
para hacer y recibir llamadas y SMS. «La batería me dura una semana»,
asegura sacando pecho.
Lo que le ha llevado a Macián a pasar de la red y, sobre todo, de las redes sociales es que no le gusta el tipo de relación que imponen.
"Cuando paso por una terraza y veo a dos personas sentadas la una
frente a la otra mirando cada uno su móvil me pongo malo. Estamos
perdiendo las conversaciones, las relaciones cara a cara, lo auténtico,
lo natural. Nos venden que gracias a las redes sociales estamos cada vez
más conectados pero mi sensación es la contraria: creo que nos aíslan,
nos hacen cada vez más individualistas".
Macián -que acaba de terminar La mano invisible,
su primer largometraje- navega de vez en cuando por internet, pero pone
medidas para evitar naufragar. "Me conecto lo justo. Consulto lo que me
interesa y basta, no pierdo el tiempo saltando de una página web a
otra. Además, le doy mucha importancia a la protección de mis datos.
Todos sabemos que en internet hay un inmenso negocio con los datos de
los usuarios".
Habrá quien piense que este murciano que,
en 2005, se trasladó a vivir a Madrid - justo entonces tuvo su primer
teléfono móvil, y porque se empeñó su madre- es un excéntrico, un tipo
raro. Pero qué va: cada vez son más los que, como él, optan por mandar
al diablo a internet y a las redes sociales. Y no hablamos de místicos o ermitaños que deciden aislarse del mundo, de personas que se retiran al campo y se ponen a ordeñar vacas o a cultivar tomates, como hacen muchos de los llamados neorrurales (la
mayoría de los cuales, por cierto, comercializan sus productos a través
de internet y se pasan la mitad de su tiempo encerrados en sus casas de
campo frente a la pantalla del ordenador).
Nos referimos a urbanitas, a gente de ciudad, a nativos digitales
que han crecido al amparo de la red, que han decidido pasar de ella y
que están demostrando que sí, que es perfectamente posible vivir sin
internet sin renunciar por ello a su actividad profesional o a sus
vínculos sociales. "Mis amigos saben que no tengo redes sociales ni
Whatsapp, así que cuando quieren contactar conmigo me llaman. No es tan
difícil", subraya Macián.
Una encuesta realizada hace cuatro años en Francia por Havas Media, una de las agencias líderes en comunicaciones, reveló que casi el 20% de la población del país galo vive desconectada
y que la mayoría de quienes le dan la espalda a internet lo hacen de
manera voluntaria por dos motivos: o bien porque no les apetece que el Gran Hermano fisgonee en su privacidad o porque querían dejar de lado el mundo virtual para volver a la vida real.
Ese
último grupo de personas representaba ya en 2012 el 3,4% de los
franceses y, si habían decidido decir adiós a internet, era porque sentían que estaban perdiéndose la vida de verdad, ésa que tiene lugar fuera de la pantalla.
Veían como los tentáculos de la web y de las redes sociales les estaban
arrastrando a la adicción, y decidieron echar el freno antes de que
fuera demasiado tarde. Hablamos de gente de entre 25 y 49 años, de la
clase alta, universitarios, que se movían como pez en el agua por la web
y que un buen día decidieron salir de Facebook y de Twitter y limitar su uso de internet al mínimo
y a aspectos muy concretos, como presentar la declaración de la renta,
echar un vistazo al correo o comprobar la cuenta del banco.
Enric Puig Punyet es otro desconectado. Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona y la École Normale Supérieure de París,
profesor en la Universitat Oberta de Catalunya y escritor, artista y
comisario independiente, empezó a sentirse tan desbordado por internet,
tan peligrosamente enganchado, que decidió levantar muros.
"Sentía
saturación tras horas y horas navegando a la deriva, saltando de una
página a otra sin ton ni son, viajando de un hipervínculo a otro, en
apariencia haciendo de todo pero en el fondo no haciendo absolutamente
nada, porque con mucha frecuencia la información que obtenemos después
de un día pegados a la pantalla es dispar, en ocasiones contradictoria y
no tardamos en olvidarla", sentencia. "Sentía que internet me estaba esclavizando, que era una relación parasitaria que afectaba a mi dinámica familiar". Así que optó por tomar las riendas e imponerse un control sobre la red.
Una cuestión de salud mental
El
interés de Puig Punyet por este asunto no sólo le ha llevado a cortar
el cable o a impulsar varias iniciativas internacionales sobre las
repercusiones sociales de internet, sino que le ha empujado a escribir La gran adicción. Cómo sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo (Editorial Arpa), un libro que acaba de ver la luz y en el que relata
los casos de varias personas que, como él, han decidido desconectarse
de la red no por romanticismo, sino por salud mental y calidad de vida.
Gente
que durante los últimos 15 años utilizaba diariamente internet, cuyo
crecimiento profesional y personal ha ido acompañado del uso habitual de
las herramientas digitales y que un día decidieron decir "basta" sin
que la desconexión haya significado para ellos una pérdida sustancial ni
les haya acarreado problemas de trabajo o de relación. "Al revés: la
gran paradoja es que los desconectados sienten que reconectan con el
mundo real", explica Puig Punyet.
Encontrarlos no resulta
fácil, porque para buscar cualquier cosa lo primero que hacemos es
echar mano de Internet y esa es gente que vive al margen de la web.
"Hace tan sólo 10 años, Internet era una herramienta de consulta. Uno se
hacía una pregunta y sólo después buscaba la respuesta en la red. Pero
hoy la dinámica ha cambiado por completo. El tiempo vacío se ha llenado
de paja. Muy a menudo es internet quien formula las preguntas, robándole
al individuo nuevos marcos de referencia. Internet es omnipresente
porque está activo siempre y en todas partes. Al ocupar gran parte de
nuestra vida, hace que con frecuencia descuidemos a las personas a
nuestro alrededor", explica.
Aunque no se les vea, los desconectados existen. Gente como Philippe,
un comercial francés que ronda los 40 y que, cuando se quedó en el paro
hace unos tres años, se volvió loco tratando de encontrar trabajo por
internet, llegando a obsesionarse de tal modo con las plataformas de
búsqueda de empleo que su vida consistía sólo en eso. Hasta que un buen
día, harto de que se le fuera la vida controlando internet y viendo que
se había hecho un adicto, decidió desconectarse y presentarse en persona
en varias empresas llevando su currículo en mano.
Le
salió trabajo. Y no sólo eso: cuando se dio cuenta del poder del trato
directo, en la empresa en la que empezó a trabajar pidió que le dejaran
desempeñar su empleo sin echar mano de Internet, recurriendo a las
relaciones personales. Y le fue tan bien que, como se lee en el libro de
Puig Punyet, acabaron adoptando su método en toda la compañía.
O Jon, un niño de 14 años de Bilbao que ha sido adicto a los videojuegos, que también forma parte de la galería de personajes de La gran adicción y lleva un año de feliz desconexión. O Cristina, una barcelonesa de 29 años que, después de buscar infructuosamente el amor a través de Tinder y otras redes similares, decidió dar una patada a todo ese mundo virtual y recuperar su tiempo .
O Kaya,
una inglesa de 26 años que trabajó durante un tiempo en el mundo de la
moda y que, harta de asistir a fiestas en las que el objetivo de todos
los invitados era salir estupendos en las fotos y las selfies que
luego se colgaban en los redes sociales, decidió hacer una fiesta sin
móviles. Los asistentes se sintieron tan aliviados y relajados que Kaya
ha hecho de eso su negocio: se gana la vida haciendo fiestas secretas en
distintos lugares de Londres que se dan a conocer por el boca a boca y en las que está absolutamente prohibido hacer fotos.
Son fiestas que le encantarían a Essena O'Neill, una bloguera australiana que contaba con 500.000 seguidores en Instagram, 20.000 en Snapchat y 250.000 en YouTube y que, el año pasado, decidió acabar con la obsesión de perfección que marcaba su vida.
Borró de un plumazo 2.000 imágenes de su Instagram y escribió: "Soy la
chica que lo tuvo todo y quiero decirte que tenerlo todo en las redes
sociales no significa nada en tu vida real. He dejado que se me
definiera por los números y lo único realmente me hacía sentir bien era
conseguir más seguidores, más megustas, más repercusión y visitas. Nunca era suficiente".
Una tendencia al alza
También hay quien se retira de internet asqueado de las desigualdades sociales que está creando la economía digital.
"Cuando el usuario medio abre su teléfono o su navegador, todo responde
a la misma lógica subyacente: enviar información a no se sabe muy bien
quién y recibir información de no se sabe muy bien quién. Compartir.
Pero cuando compartimos somos trabajadores sin salario para un jefe
anónimo, generamos contenido para las plataformas y, por tanto, tráfico y
visitas. Esa vorágine engancha", explica Enric Puig Punyet.
"La nueva red ya no es una herramienta al servicio de la humanidad, sino un sistema que pone a la humanidad a su servicio". La necesidad de desconexión está creciendo tanto que ya hay avispados empresarios de turismo que ofrecen hoteles sin wifi,
o restaurantes que se publicitan por no disponer de conexión a
internet, como uno en Barcelona propiedad de una pareja de jóvenes
argentinos defensores del Slow Food, el movimiento que aboga por recuperar ritmos más pausados.
Por no hablar de las alrededor de 200 escuelas Waldorf que ya se cuentan en Estados Unidos, que prohíben a sus alumnos el uso de las nuevas tecnologías y algunas de las cuales se encuentran en Silicon Valley. Allí, los niños de los ejecutivos de Google y Apple aprenden a vivir sin ordenadores, sin tabletas o sin tele.
Escritores como Jhumpa Lahiri, Amélie Nothomb o Jonathan Franzen
ya forman parte del ejército de los desconectados. Por no hablar de los
562 escritores e intelectuales de 82 países -incluidos cinco premios
Nobel de literatura- que, en 2013, firmaron un manifiesto contra la
vigilancia masiva y el espionaje por parte de empresas y Estados a los
ciudadanos a través de la red.
David Macián probablemente aún no lo sabe y probablemente no le importe pero su viejo teléfono móvil sin conexión a internet es tendencia. El reputado y austero diseñador inglés Jasper Morrison
creó el año pasado el MP 01, un móvil de formas aerodinámicas que, en
contraposición con los teléfonos inteligentes cada vez más complicados,
no incluye conexión a Internet, sólo sirve para realizar y recibir
llamadas y mensajes de texto. Punto.
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/29/58138ac5e5fdea3f578b4583.html
No porque me parezca el mejor candidato sino por no votar a Hilary Clinton. Porque Clinton dijo que se aseguraría de que todas las mujeres pudieran abortar hasta el "momento" antes del parto. Esto se refiere al aborto por nacimiento parcial, el cual (siento tener que decirlo) consiste en esperar a que el niño asome la cabeza, hacerle un agujero en el cráneo y sacarle el cerebro. Con lo cual nace oficialmente muerto. Eso era lo que quería fomentar Hilary Clinton. Dijo que los niños no nacidos no tenían derechos.
Trump podrá ser un poco xenófobo y machista, pero al menos no pretende matar a los niños antes de nacer. No promueve el asesinato de seres humanos indefensos. No sé si tendrá las soluciones que EE.UU. necesita pero al menos no pretende disminuir la población mundial a costa de los niños. Clinton era la candidata de la Ideología de género, subvencionada directamente por Plannet parenthood. Por eso yo me alegro de que no haya ganado.
Como todos los seres vivos yo también me encariño con las plantas y siento cuando una se me estropea. Tengo unas veinte plantas en casa y muchas más en el pueblo. La verdad es que no las riego mucho porque se me suelen estropear más por exceso de agua que por falta. Las de casa las riego una vez a la semana hasta la primavera y dos en verano. Las del pueblo tienen riego automático salvo unas pocas que riego a mano, como unas hortensias que tienen tiesto con riego incluido pero hay que ver lo que consumen, que tengo que echarles un litro de agua cada semana.
He tenido toda clase de plantas, pero ahora procuro comprar sólo las que aguantan el riego semanal, porque algunas que son más tropicales necesitan tener la tierra siempre mojada y es más complicado. Ya desde pequeña yo me ocupaba de cuidar las plantas en casa de mis padres, donde había muchas más porque era una casa grande. Tenía una terraza y mucha luz en las ventanas lo cual hacía que las plantas se dieran muy bien, mejor que en la mía actual. Cuando vaciamos la casa no pude llevármelas todas. Espero que el nuevo dueño haya seguido cuidándolas. Sentí mucho tener que dejarlas pero me era imposible ocuparme de ellas.
Esto lo he copiado de http://palabrabreve.blogspot.com/
Cien palabras que reflejan mi rutina cotidiana: despertar, tomar la pastilla del tiroides, esperar media hora, desayunar, acariciar al gato, ver la televisión, salir de compras, hacer la comida, comer, dormir la siesta, charlar con mis hijas, leer una revista, revisar el blog, salir de paseo, hablar con mi marido, preparar la cena, cenar, ver una serie, rezar, dormir.
Sólo me salen cincuenta. Se ve que mi vida no da para mucho más. Luego están las cosas que no hago a diario como ir a la psicóloga, a misa, visitar a los parientes y amigos, ir a Madrid de vez en cuando o de excursión, al cine y los fines de semana, al pueblo.
Desde pequeña siempre me han gustado todos los seres vivos, desde los más grandes a los más pequeños. Recuerdo que cuando otros pisaban hormigas, yo jugaba con ellas a llevarlas de un lado a otro. Ahora sé que eso es una faena para el bicho, pero bueno. Los bebés no me llamaban la atención pero sí cualquier gato o perrito que encontrara por la calle. Si por mí fuera los hubiera recogido todos. Yo tenía un perro grande al que quería muchísimo y que vivió dieciséis años. Ademas hemos tenido en casa de mis padres ratones, pajaritos y tortugas. El problema es que yo me encariño mucho y lo paso mal cuando se mueren.
En casa tuvimos unas tortugas exóticas que eran muy complicadas de cuidar y me temo que sólo vivieron un par de años. Luego un gorrión que recogimos unos meses y acabamos soltando. Ahora tenemos un gato desde hace cinco años. Las niñas quieren que cojamos otro gato para que se hagan compañía, pero a mí me preocupa que no se lleven bien o tengan celos. Nos encanta ir a visitar zoológicos o parques de animales. Nos gustan también mucho los reptiles. Para mí los animales son mucho mas que seres vivos. Siento que tienen un alma como nosotros, que sienten, viven y padecen y por eso los respeto mucho.
Me pasa algo muy extraño con las entradas últimamente. Resulta que una de cada dos más o menos tienen un número de visitas muy alto y las demás no. Se supone que si alguien entra a leer el blog no va a ir saltándose entradas. Además las afortunadas no son tampoco las más interesantes. Por ejemplo, está aquella donde hablaba de dejar las clases de francés. De momento no las voy a dejar. De hecho ya me he comprado el libro. Tuve que pedirlo por Amazón porque no estaba en las tiendas, pero ya lo he recibido en casa.
Me sigue costando muchísimo ir a clase pero voy a hacer un esfuerzo porque me gusta y me viene bien para pensar en otras cosas. Esto del internet es un misterio porque no sé cómo es posible que suba el número de visitas cada día sólo en algunas entradas y no haya más comentarios. Lo mismo es un buscador que anda localizando palabras determinadas o vete tú a saber y ha entrado aquí por casualidad. Hacía años que no veía esas cifras, pero ya sé que no puedo hacerme ilusiones porque es algo temporal y aleatorio.
Hallowen se impone año tras año en América y Europa, fundamentalmente, como una fiesta cuasi infantil e inocua. Pero, ¿realmente es inocente? Un exorcista italiano alerta en la agencia Aciprensa de lo que hay detrás de ella, y de sus consecuencias.
La fiesta del dios de las tinieblas
"Es la gran fiesta del mundo de lo oculto, el año nuevo de los satanistas, es la fiesta de este dios de las tinieblas”, declaró al canal de televisión italiano TV 2000 el P. Aldo Buonaiuto, sacerdote exorcista y autor del libro “Halloween. El truco del diablo”.
El sentido de la fiesta de Todos los Santos
El presbítero dijo ante cámaras que es importante comprender la institución que se dio de la fiesta de Todos los Santos para el 1 de noviembre, ya que fue el Papa Gregorio IV alrededor del año 834 quien la trasladó del 13 de mayo a esta fecha, justamente para detener la tradición que llegaba de Irlanda y que adora el mundo de las tinieblas y de los muertos.
Halloween, una fiesta macabra
Asimismo destacó que hoy todo viene relativizado, unido a lo macabro, la violencia, el horror, la sangre y a modo de juego.
“En las escuelas yo escucho a distintos padres que nos hablan de niños que están horrorizados y tienen pesadillas de noche y otros niños que no entienden más la diferencia entre la vida y la muerte”, lamentó el P. Buonaiuto.
Un libro para prevenir los peligros...
En declaraciones a Interris.it, el P. Buonaiuto dijo el libro busca “para informar, educar y prevenir los peligros, un subsidio para los padres y los educadores,
para los catequistas y para los sacerdotes, así como para los chicos,
de manera que exista conciencia sobre los significados de los símbolos
del oculto y satánicos de este carnaval del horror, que no debe ser
trivializado”.
El sentido del "truco"
Sobre la tradición del “dulce o truco” que mencionan
los niños al pedir caramelos de casa en casa en Halloween, advirtió que
“esconde algo mucho más serio y preocupante de lo que hace ver a las
apariencias. En el antiguo culto pagano de los druidas, ‘trick or treat’, significaba la ‘maldición o sacrificio’: la obligación de ofrecer regalos a los sacerdotes del dios de la muerte, para evitar venganzas del más allá”.
Profanar el sentido de la muerte
“A través de está conocida moda festiva, se difunde el placer por el horror como normal, la seducción de lo macabro, la atracción por la muerte más que por la vida. Está profanando el significado de la muerte. Como escribí en el libro, el truco del diablo, es un dulce mortal para el alma”.
El interés comercial de una fiesta tétrica
Por otro lado, también criticó el aspecto comercial de este evento, muy seguido por los jóvenes. “En Europa, los ingresos de la ‘Noche de brujas’ superan los 400 millones de euros”, señaló.
Una visión materialista de la vida
“Se trata de un fenómeno dañino, en el plano social, antropológico y cultural: una propuesta de valores negativos, vinculados a una visión materialista y utilitarista de la vida y el placer. Y es una profanación de la verdadera fiesta, cristiana, del culto a los Santos,
de la devoción por hombres y mujeres que han tratado de imitar el
ejemplo perfecto de Jesús en el amor al prójimo y en el respeto a los
mandamientos divinos”.
Un experto antisectas
El sacerdote exorcista Aldo Buonaiuto es antropólogo, demonólogo y coordinador del Servicio Anti-Sectas de
la Comunidad Papa Juan XXIII. Estudió filosofía y teología en el
Pontificio Ateneo “San Anselmo” (Roma) y antropología teológica en el
Pontificio Ateneo Teresianum (Roma).
Con lo que me cuesta escribir, últimamente ya no sé si la próxima entrada será la última. El otro día leí que Mick Jagger había llamado al concierto donde estaba de viejas glorias, el geriátrico. Y me hizo gracia porque tiene toda la razón, que el más joven entre ellos tenía setenta años. Supongo que eso me anima para pensar que no soy tan vieja y que todavía puedo remontar y hacer algo más con mi vida. Estaba calculando también que los cantantes más famosos que tenemos en la actualidad también andan por lo cuarenta años por lo menos. Beyoncé, 36, Christina Agulera, 37. Britney Spears, 36. Incluso Miley Cyrus anda ya por los veinticuatro.
Por no hablar de Elton John, David Bowie ya fallecido y Bob Dylan. Es decir, que parece que lo mejor de la música vino en el siglo veinte y se resisten a retirarse, tal vez porque después no ha habido nada comparable. Supongo que cada época tiene sus frutos y depende un poco de las circunstancias del momento, sociales, políticas y económicas. De todas maneras, resulta muy chocante que también algunos de los actores más famosos sean ya abuelos. Me preocupa pensar que desaparezcan y no tengan un relevo a su altura. Pero supongo que lo mismo pensaron en tiempos de Gary Cooper.
Me parece mentira pensar que no hace mucho tiempo tenía un blog donde me insultaban y amenazaban a diario. No creo que la situación haya cambiado tanto sino que ahora ya no tengo la repercusión que tenía y ya no se me encuentra fácilmente en internet. Porque el caso es que yo sigo tocando temas polémicos y, aunque algún problema he tenido en el último año, no son comparables. Sobre la homosexualidad sigo pensando que es un problema psicológico provocado por una infancia difícil con una madre dominante y un padre ausente, o en el caso del lesbianismo, una madre fría y un padre demasiado presente.
Es lo que decían los manuales de psiquiatría hasta hace dos telediarios... Por tanto el sexo no se puede elegir. Se es hombre o mujer porque lo dicen los genes de cada una de las células de tu cuerpo. Así que intentar cambiar aparentemente de sexo es una aberración que en muchos casos trae arrepentimientos y tendencia al suicidio. Los problemas psiquiátricos se arreglan en el psiquiatra, no en el cirujano. Peor todavía si se trata de niños que aún no saben lo que quieren. Por eso, una cosa es tolerar la homosexualidad y otra fomentarla. Se fomenta cuando se repiten consignas a favor de la existencia de varios sexos y se siembra la duda.
¿Embarazada de gemelos? Ahora Noruega te permite elegir cuál vive y cuál muere
Los
nazis recurrían al eufemismo para enmascarar el exterminio: "solución
final"; y el Departamento de Salud noruego hace lo propio cuando habla
de "reducción fetal". "Querer un hijo no implica tener que quedarte con
dos", proclama como eslogan del turismo abortivo.
Noruega defiende el turismo del aborto en gemelos/wkimedia
Las mujeres embarazadas de gemelos que vivan en algún
país de Europa donde el aborto sea ilegal o donde las leyes de aborto
selectivo sean muy restrictivas, podrán viajar a Noruega para abortar
libremente.
Esta es la nueva medida que ha tomado el representante de la junta
directiva de salud noruega, Torunn Janbu, quién está promoviendo el “turismo abortivo” para todas las mujeres europeas.
Si la madre no quiere tener gemelos puede abortar a uno de ellos, aunque no existan problema de salud
El departamento de salud noruego ha reinterpretado las leyes abortivas para beneficiar, aún más, a la cultura de la muerte.
En este caso la medida se centra en la reducción fetal, es decir, si la madre no quiere tener a los dos gemelos puede abortar a uno de ellos, aunque no existan problema de salud.
Janbu asegura al periódico Dagsavisenque
“todas las mujeres, sin importar si son noruegas o residentes en
Noruega, tienen el mismo derecho al aborto y por ello a la reducción
fetal”.
Reducción fetal es el eufemismo para describir el asesinato del nasciturus de sobra. “Nosotros, como Junta Directiva no tenemos nada que decir sobre la ética”, se excusa Janbu. “Nosotros solo informamos a los servicios de salud locales cómo aplicar la ley”.
“Todas las mujeres, independientemente de que sean noruegas o de otro
país europeo van a tener en nuestros hospitales la absoluta libertad
para abortar”, asegura en un comunicado.
Doctora en cuidado fetal: “Abortar a un bebé sano que está creciendo junto a su gemelo es una tragedia social”
El departamento de salud noruego asegura que esta medida se ha tomado después de recibir multitud de llamadas de mujeres danesas que pedían atención en los hospitales noruegos para abortar a uno de sus gemelos, debido a que en Dinamarca el aborto es ilegal.
Rey de Noruega, Harald V/Wikimedia
Esta decisión ha sido una de las más controvertidas en el país, a pesar de que el país está gobernado por un partido conservador y ha sido cuestionada por multitud de médicos que aseguran que abortar a un bebé sano que está creciendo junto a su gemelo no es ningún “beneficio para la salud de la mujer” sino una tragedia social.
Así opina la doctora Birgitte Heiberg Kahr especialista en cuidado
fetal en el hospital St Olav’s en Oslo. “Decidir a qué gemelo abortar es
un peligro tanto para la madre como para el otro bebé. Los gemelos comparten en el vientre de su madre mucho más de lo que pensamos”.
Debido a la inseminación artificial, se han incrementado
los embarazos dobles y tripes, un hecho, según asegura el departamento
de salud noruego, difícil de afrontar para las mujeres, por ello
defienden el aborto de uno de los bebés. “Querer un hijo no implica
tener que quedarte con dos”, sentencian.