lunes, 26 de septiembre de 2016

Angelina Jolie, crónica de un divorcio anunciado

Se veía venir desde el principio que esta pareja no iba a durar mucho, pero ellos quisieron desmentirlo a base de coleccionar hijos biológicos y adoptivos. Ella es una persona conflictiva con problemas psicológicos que la llevaron a autolesionarse y maltratar animales cuando era joven. Él da la imagen de un hombre sencillo. Además sus hijos se han criado con cuidadoras porque ellos, cada uno por su lado, nunca están en casa. Según se decía las cuidadoras les dejan hacer lo que les parece. Con todo ello no es extraño que empiecen a dar problemas propios de la adolescencia y parece que ése es uno de los motivos del divorcio.

No están de acuerdo en la manera de educar a sus hijos. Aparte de eso, se insinúa que el actor tiene una relación extramatrimonial. Luego ella también alega abuso de sustancias, cosa que con su historial de ella parece fuera de lugar, pero bueno. Porque Angelina Jolie siempre ha presumido de ser antisistema y estar al margen de toda norma. El caso es que los perjudicados van a ser como de costumbre esos seis niños, de los cuales a una se está educando como varón a pesar de ser niña. Todo un culebrón que me temo que dará para hablar en muchos años sucesivos. La historia no ha hecho más que empezar.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Aniversario

El sábado que viene hace tres años de que murió mi padre y unos seis meses de la muerte de mi madre, así que me han venido muchos recuerdos a la cabeza y tengo que decir que no lo tengo para nada superado. No sé cuánto se tarda en hacerse uno a la idea.  Eso a pesar de que tengo Fe y espero volver a verles algún día. Siento que están junto a mí de alguna manera y sigo hablando con ellos de vez en cuando. Pero el pensar que hay otra vida no me consuela para vivir ésta sin su compañía. Supongo que es la gran contradicción que vivimos los católicos cada día. Pero sin la ayuda de la religión no sé cómo podría soportarlo.

Para mí la Fe es un gran apoyo y por eso pienso que es algo positivo y que no hace daño a nadie. Tengo un par de sobrinas que no han sido educadas en el catolicismo y me dan mucha lástima porque pienso que no tendrán dónde apoyarse en los momentos difíciles. Además la Fe, cuando se vive  realmente, te impulsa a querer ser mejor persona. De eso es de lo que se habla en misa, no de criticar a los demás, como piensan algunos. Todo lo contrario. La religión ha formado parte de la humanidad desde el principio de los tiempos y no creo que sea casualidad. Creo que es algo necesario, y además  pienso que mi Fe es la verdadera.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Adelgazar

Hace unos dos años verano engordé inesperadamente más de cinco kilos y he sido incapaz de volver a perderlos. Supongo que son cosas de la menopausia. Como consecuencia cambié de talla y la mitad de la ropa del armario no me sirve. La tengo guardada por si acaso pero creo que es una tontería. Este verano he cogido otros dos kilos y ahora me temo que el resto de la ropa de invierno tampoco me entre. Así que no me va a quedar más remedio que comer menos, y, como de comida no tomo mucho, me temo que tendré que atacar la merienda y las cervecitas entre semana. Eso es perder calidad de vida.

Pero en fin, todo sea por no tener que comprar toda la ropa nueva. Además es muy incómodo ir toda apretada. El otro día una señora me preguntó si estaba embarazada, porque a mí todo el peso se me pone en la tripa y las piernas. Le dije que yo ya tenía cincuenta años, y lo arregló diciéndome que no los aparentaba. De todas maneras me dejó algo preocupada porque ya sé que no es bueno tener un perímetro abdominal demasiado alto. Yo siempre he tenido barriguita, incluso cuando estaba delgada. Total, que me va a tocar un invierno de restricciones. Todo sea por la moda y la salud, porque a mí la estética me importa poco.


lunes, 19 de septiembre de 2016

Cruzar la calle

Hay cosas que deberían ser evidentes y más para los padres. Como escribí hace tiempo, a algunos padres deberían quitarles los puntos del carnet. El otro día vi a un padre joven cruzando la calle con un niño en brazos y la hermanita, de unos cuatro años, un trecho detrás. Con los niños se cruza al mismo nivel, ni delante ni detrás. Debería ser evidente porque los conductores no vemos a los niños al ser de menor tamaño. Es como los dueños de perro que cruzan con la correa extendida y el perro medio metro delante. Son ganas de librarse de la mascota. Por qué será que el sentido común es cada vez más difícil de encontrar...

Es simple instinto de supervivencia. Lo que ocurre es que antes había abuelos y tíos que estaban allí para recordar a las nuevas generaciones las normas básicas del aprendizaje y la crianza. Ahora los padres y las madres improvisan y así nos va. Una familia es mucho más que los padres y los hijos. Está formada por varias generaciones o así debería ser. De este modo los conocimientos se transmiten de forma natural. Cuantos más miembros tenga mejor resultará en principio. Luego existen los roces naturales entre los miembros pero precisamente ayudan a centrar el resultado. Porque de las diferencias proviene precisamente la riqueza.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Los gitanos

En la ciudad en la que vivo construyeron unas viviendas sociales habitadas por gitanos realojados de un barrio de chabolas. Al principio hubo algunos problemas con las tiendas de los alrededores pero ahora ya no he oído nada hace tiempo. Sin embargo, lo que está claro es que están orgullosos de su etnia y les gusta distinguirse del resto. Las niñas llevan el pelo largo hasta las piernas. Los chicos lo llevan rapado a lo cherokee y a veces teñido. Las mujeres mayores suelen ir con falda larga y muchas de negro (supongo que las viudas). Su manera de hablar es muy característica y les gusta pasar el día en la calle delante de sus casas a menudo cantando.

Económicamente les va bien porque se dedican a los mercadillos. Tienen furgonetas nuevas y antenas parabólicas en las casas. Sin embargo hay un problema de salud que hace años me sirvió para que me llamaran racista en otro blog. Tienen tendencia a la obesidad, no sé si por genética o por su alimentación, pero incluso los niños suelen estar pasados de peso. Eso es algo fácilmente comprobable. En las casas en las que viven no funcionan los ascensores porque no pagan la comunidad. Tampoco votan ni suelen tener los papeles en regla. Ellos son así y no tienen intención de cambiar porque dejarían de ser ellos mismos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Comida

Tengo que empezar por decir que sufro de colon irritable. Así que, aunque me gustan todo tipo de comidas, hay muchas que no puedo tomar. De pequeña en casa comíamos mucha verdura y a mí un plato de coliflor o acelgas me encanta, pero no puedo comerlo. Tampoco legumbres o comidas muy especiadas. En general, comer fuera de casa me suele sentar un poco mal y es una faena. En casa preparo cosas muy sencillas, hervidos o a la plancha y poca variedad. Mis hijos se quejan bastante. Me gustan mucho los huevos fritos, el pollo asado y los filetes empanados pero yo no los pongo. Si como fuera elijo esas comidas.

Pero lo que realmente me vuelve loca, y explica los cincos kilos que me sobran, son los dulces. Da igual lo que sea o cómo sea, si tiene azúcar o miel me gusta. Puedo estar empachada de la comida anterior, que el postre siempre me cabe. Y las meriendas me son imprescindibles. Por no hablar del desayuno, que para mí es la comida principal del día o por lo menos la mejor. Si puedo comer tostadas con mermelada ya tengo un día completo.  Ya sé que no llevo una alimentación equlibrada pero en mi caso tengo excusa. ¿Para qué preparar otras cosas si me van a sentar mal? Lo malo es por mi familia que sale perjudicada.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Conducir

Me saqué el carnet a los treinta años porque antes no quería y después vi que era necesario. Así que ya me dijo el profesor que me iba a costar más que a los chicos jóvenes. Llevo veinte años conduciendo y sigo siendo amateur. Tengo pocos reflejos y nulo sentido de orientación, de manera que no puedo utilizar el gps mientras conduzco. Así que me limito a moverme por la ciudad en la que vivo. Antes iba a Madrid a ver a mis padres pero eso ya pasó, por desgracia. Así que conduzco con bastante seguridad siempre que no salga de mis caminos ya trillados, como si fuera por una vía de tren en lugar de la carretera.

A veces me toca conducir hasta el pueblo cuando no queda más remedio y ya me estoy acostumbrando, pero que no me metan en una autovía de varios carriles porque me desconcierto. Eso de que me puedan pasar por la derecha y por la izquierda me deja bloqueada. Es un problema porque a veces es imprescindible que vaya a algún lugar y eso me obliga a coger el autobús, el tren y hacer varios transbordos con la pérdida de tiempo que supone. La verdad es que mi incapacidad para conducir con soltura ha sido un handicap en mi vida, pero hay cosas peores. Al menos me conformo con no haber tenido incidentes importantes.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Dar de comer a los niños

En esto como en tantas cosas, se encuentran todos los extremos. Hay quien quiere que coman solos desde que pueden sujetar la cucharilla y quien los alimenta hasta los diez años. El otro día en un restaurante en la mesa de al lado había un niño de unos ocho años con un plato de espaguetis. Como evidentemente no sabía cogerlos iba comiendo uno a uno con la mano. Al final de la comida, la madre vió que apenas había comido y para mi sorpresa, se lo comió ella, en lugar de dárselo al niño. Lástima que los niños no nazcan ya con el título de bachiller porque para algunos padres cualquier esfuerzo es demasiado.

Incluso cuando se trata de la alimentación, que se supone que debería ser algo esencial en una familia. Además, tenían otro niño más pequeño y supongo que ya les parecía bastante con ocuparse de uno de los dos. El otro que se las arregle solo, que ya es mayorcito. Hay gente que pretende que los niños sean ya maduros y autosuficientes de ocho años para asi desentenderse y tener otros, pero digo yo que tener un hijo es algo más que concebirlo y criarlo cuando es un bebé. Es un trabajo de toda la vida o al menos de todo el tiempo que te necesite. De otro modo el niño se siente desamparado y con razón.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El verano

Todos los años acabo harta de invierno porque es muy largo, pero tampoco es que me encante el verano. Soy difícil de contentar. El caso es que, tanto el frío como el calor extremo me resultan desagradables. En invierno está la calefacción y los abrigos, en verano el aire acondicionado y la piscina. Pero yo no soy muy amante de la piscina, ni siquiera de la playa. El hecho de mojarse con agua que no sea limpia no me entusiasma, y tener luego que pasar por la ducha. La arena me produce picores y el cloro me deja el pelo pastoso. Además, la verdad es que me aburro en seguida de no hacer nada. Soy un poco rara.

Eso sí, nos sale más barato no tener que ir mucho tiempo a la playa ahora que los niños son ya mayores, ni a la piscina. Pasamos el tiempo en casa, en el pueblo o en sitios refrigerados como bares y centros comerciales. De ese modo soportamos el calor. Supongo que hubiera sido más fácil si nos hubiera gustado pasar horas y horas en la piscina y la playa, pero no ha podido ser. Hemos tenido que buscar otros entretenimientos. Aun así, también llega el momento en que el verano se me hace largo y tengo ganas de volver a la rutina. Creo que es sano que así suceda, es señal de que ya he tenido bastante de lo uno y de lo otro.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Los celos en los niños

Este verano he podido comprobar cómo llevan los padres este tema de los celos de los hermanitos mayores. En muchos casos, he visto que llevaban al mayor en la sillita y al pequeño en brazos o caminando. Esto vale para un rato pero no puede convertirse en costumbre. En un caso limite el mayor llevaba chupete. Sin embargo, también tuve ocasión de ver algo muy feo. Una niña reclamaba la atención de su madre porque se había quitado una zapatilla y la madre, con un bebé a cargo, literalmente la cogió del pescuezo para sentarla de mala manera y ponerle la zapatilla. Me pareció terrible esa actitud.

Está claro que el hermano mayor sólo quiere que le hagan caso, frente al exceso de atenciones que precisa el nuevo hermanito. Pero yo creo que tan malo es rechazarlo como pretender darle todo el protagonismo quitándoselo al otro. Cuanto antes comprenda que tiene que compartir la atención de los padres mejor será para sus relaciones filiales en el futuro. Además ya es bastante complicado compaginar la crianza de varios hijos para además tener que estar pendiente de los celos. Está bien no descuidar a los hijos mayores pero no conviene darles la impresión de que poseen privilegios exclusivos innatos en la relación familiar.