Hace muchos años, antes de conocer a mi marido, yo tenía ganas de morir; no de matarme, sino de muerte natural, como es natural que te mueras si te atropella un autobús. Más bien tenía ganas de no existir, de no haber existido nunca, porque pensaba que mi vida no tenía sentido. Ahora me avergüenzo de esos pensamientos, pero no los tuve un tiempo o unos meses, sino durante años. La idea de desaparecer sin más me resultaba reconfortante, siempre que mis padres no me recordaran. Como naturalmente eso no era posible, me limitaba a acariciar el pensamiento en aquellos días que parecían todos igual que el anterior.
Si algo me ha enseñado el tiempo es que no hay que avergonzarse de ser depresivo. Eso demuestra que tienes sentimientos, que piensas. La gente habitualmente está demasiado ocupada para pensar y, de ese modo, tampoco les da tiempo a deprimirse, lo cual es una suerte. Pero es que en la vida también es importante aprender a valorar lo que tienes y qué mejor manera que imaginando que lo pierdes. La tristeza es necesaria para apreciar la alegría. Quien vive en un continuo estado neutro, ni siente ni padece. Puede que sea más agradable, pero es algo inhumano, y así no es de extrañar que muchos carezcan de empatía.
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Conozco esa sensación y no es nada agradable, así que me alegro de que ya hayas alejado de ti esos pensamientos. Un besote.
ResponderEliminarTodavía vuelven alguna vez. Un beso.
EliminarYo también he tenido esos pensamientos, y también me avergüenzo, qué simplista fui pensando que desaparecer de este mundo era la mejor forma de solucionar mis problemas. Pero gracias a esos malos momentos ahora soy muy feliz porque miro hacia atrás y me doy cuenta de que tengo mucho más de lo que jamás había pensado. Gracias por recordármelo!
EliminarYo también lo recuerdo como algo superado. Un beso.
EliminarEs parte de la vida ese sentimiento.
ResponderEliminarLo importante es superarse y amar la vida.
Aprecio tu sinceridad para describir los sentimientos humanos.
Un abrazo con cariño.
Gracias. Para mí es natural contarlos. Un beso.
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