martes, 7 de julio de 2015

Asustada

Cuando contemplo el panorama mundial no puedo evitar pensar que es el fin. Por una parte China comprando terrenos y empresas, Corea del Norte contra todos, Irán con su república islámica y Rusia y otros que todavía no se han librado del comunismo. Dos grupos terroristas a falta de uno, amenazando a todos los que no son musulmanes suníes. Y la llamada civilización ha matado ya a millones de niños no nacidos. No tenemos nada que envidiar a Esparta o los incas, y ambos desaparecieron del mapa. Me pregunto cuanto tiempo nos queda realmente. Parecemos abocados a la extinción inmediata.

Para colmo cada vez más países aprueban las adopciones homosexuales. La política contra la familia es generalizada, e incluso el Papa parece no saber muy bien lo que defiende. Los cristianos son perseguidos y asesinados como en tiempos de la antigua Roma pero a nadie parece importarle. Tengo tres hijos y no quisiera que el mundo que conocemos desapareciera, pero a veces pienso que es lo único que merecemos. No necesitamos enemigos. Nos bastamos solos para acabar con la civilización. Pero enemigos tenemos de sobra y armas masivas y hombres para nutrir los ejércitos. Que Dios se apiade de nosotros.

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