lunes, 12 de octubre de 2015

Un poco de historia

Los que hemos vivido más de cuarenta años somos testigos de cómo ha cambiado España, a veces para mejor y otras para peor por desgracia. Fuimos niños disciplinados, jóvenes alocados en los años ochenta y adultos responsables al empezar el milenio. De manera que nos ha tocado vivir tres épocas muy distintas y ya nada nos extraña. Sin embargo, por eso mismo no es fácil que nos den gato por liebre, porque ya hemos visto de todo y en todas partes. No sólo en nuestro país, sino la caída del muro de Berlín, por ejemplo o la desaparición de muchas dictaduras. Otras en cambio siguen igual a través del tiempo y no se les ve un final.

Por eso todavía nos preguntamos cómo es posible que el mundo haya cambiado tanto, desde los primeros televisores hasta el mundo digital; y que China, Corea del Norte, RDCongo o Cuba sigan todavía en la misma situación como anacronismos en la historia. Por no hablar de los fundamentalistas musulmanes, que quieren llevarnos de vuelta a la edad media. Con tantos adelantos científicos y tecnológicos y tanta información como existe hoy en día, no me explico que sobrevivan esos dinosaurios y que todavía hoy sigan siendo un peligro para la humanidad. Empiezo a temer que nunca veremos el final de esas historias.

viernes, 9 de octubre de 2015

Revistas y personas

Tengo que confesar que no suelo leer libros. Se me hacen muy largos. En lugar de ellos suelo hojear revistas de las que vienen con los periódicos del fin de semana. Cuando era jovencita sí que devoraba todo  lo que caía en mis manos, incluso en otros idiomas pero ya no soy la que era. El caso es que no leo revistas por simple curiosidad o morbo. Las leo buscando historias y testimonios de personas. Puede que no sean los más indicados, los famosos, precisamente para dar ejemplo, pero no dejan de ser seres humanos con sus victorias y sus fracasos, sus dudas y sus seguridades. Así que leyendo entrevistas pienso que aprendo algo de la vida.

Al menos tengo el mal ejemplo, se puede decir, de cómo hacer las cosas para que no funcionen, especialmente en lo que se refiere a las familias; y también el bueno en los pocos casos en que sí funciona. También leo artículos de divulgación general sobre temas diversos, más lo que leo habitualmente en internet, incluido el periódico. Es decir, que no sólo me alimento de sentimientos, sino que procuro enfrentarlos a los hechos. Sé que algunos pensarán que leer esas revistas es una pérdida de tiempo, pero yo quiero pensar que sí que les saco algo de miga, aunque sólo sea para luego criticar lo que he leído.

jueves, 8 de octubre de 2015

Francés

Ayer empecé las clases y me resultó difícil, no por el texto, sino porque el profesor es nativo y me cuesta entenderle. Me voy a tener que esforzar bastante y no sé si tengo fuerzas.

miércoles, 7 de octubre de 2015

No existir

Hace muchos años, antes de conocer a mi marido, yo tenía ganas de morir; no de matarme, sino de muerte natural, como es natural que te mueras si te atropella un autobús. Más bien tenía ganas de no existir, de no haber existido nunca, porque pensaba que mi vida no tenía sentido. Ahora me avergüenzo de esos pensamientos, pero no los tuve un tiempo o unos meses, sino durante años. La idea de desaparecer sin más me resultaba reconfortante, siempre que mis padres no me recordaran. Como naturalmente eso no era posible, me limitaba a acariciar el pensamiento en aquellos días que parecían todos igual que el anterior.

Si algo me ha enseñado el tiempo es que no hay que avergonzarse de ser depresivo. Eso demuestra que tienes sentimientos, que piensas. La gente habitualmente está demasiado ocupada para pensar y, de ese modo, tampoco les da tiempo a deprimirse, lo cual es una suerte. Pero es que en la vida también es importante aprender a valorar lo que tienes y qué mejor manera que imaginando que lo pierdes. La tristeza es necesaria para apreciar la alegría. Quien vive en un continuo estado neutro, ni siente ni padece. Puede que sea más agradable, pero es algo inhumano, y así no es de extrañar que muchos carezcan de empatía.

martes, 6 de octubre de 2015

Ponerse en marcha

Es lo que más me cuesta. Tengo que empezar la gimnasia hoy y ando buscando excusas para no ir. También empiezo francés pero lo voy a dejar para el jueves porque no me gustan las presentaciones. Ahí encontré un motivo. Ahora me tengo que cambiar de ropa. Sé que cuando voy me gusta y vuelvo satisfecha pero qué difícil es ponerse en marcha cuando te falta la serotonina. Es una batalla diaria que lucho contra mí misma.

lunes, 5 de octubre de 2015

Comer verduras

Me gustan mucho las verduras pero por desgracia me hacen daño porque tengo colon irritable. Aun así procuro ponérselas a mis hijos de vez en cuando. Mis hijos no extrañan la verdura porque la comieron mucho de pequeños; sin embargo, la mayoría de mis sobrinos (son diecisiete) no las han visto más que en fotografía. Así que la llamada dieta mediterránea no existe en mi árbol familiar. Únicamente las abuelas la siguen practicando. La verdura no es algo que entre fácilmente. Hay que acostumbrarse a los sabores cuanto antes o no te gustarán nunca, especialmente si no sabes cómo hay que prepararlas. Un niño que no comió verdura es un adulto que no la comerá.

Por eso, cuando leo que hay padres que pactan el menú con sus hijos, o que les preparan algo alternativo (croquetas) cuando lo que hay no les gusta; me parece que están jugando con la salud de sus hijos y eso es algo muy serio. Ya no se trata tanto de que se malacostumbren a salirse siempre con la suya (que también). Es que su cuerpo tiene carencias fundamentales que, ni los complementos alimenticios ni las vitaminas podrán suplir correctamente. Sobretodo porque el resto de su vida tampoco van a querer probar la verdura y, aunque sólo sea por eso. se perderán una experiencia de sabores insustituible.

sábado, 3 de octubre de 2015

Programas de cocina

Si me hubieran dicho hace años que las televisiones se llenarían de concursos de cocina, no me lo hubiera creído. Con Carlos Arguiñano yo ya estaba servida y además hace cocina de verdad, no experimentos culinarios. Ahora resulta que la gracia está en utilizar la mayor parte de elementos dispares en cada plato, para luego hacer una cantidad rídicula de comida con un sabor indefinible. Y luego, eso sí, ponerle un precio desorbitado. Cuando ya deberían saber que, desde que se inventó la tortilla de patatas y el bocata de calamares, nada ha podido mejorarlo. Para colmo meten a niños en el juego con cuchillos afilados para darle más emoción al asunto.

Y lo triste del caso es que mucha gente está encantada con el fenómeno, igual que cuando les ofrecían famosos haciendo saltos de trampolín. El caso es dar espectáculo: pan et circenses. A mí estos programas me aburren soberanamente y hasta me quitan el hambre. Lo peor es tener que aguantar además el ego de los concursantes y los jurados. Pero de eso se trata precisamente, de humillar al contrario; de manera que no sólo están creando una cocina ridícula sino que además alimentan los bajos instintos del público. Toda una receta de éxito, pero no la utilicen para intentar aprender a cocinar, porque eso es otra cosa.

viernes, 2 de octubre de 2015

Cuando me insultaban y amenazaban

Hace unos cuatro años tenía yo un blog parecido a éste pero con muchas polémicas y tensiones. Gracias a eso también tenía muchas más visitas pero acabé muy quemada. Recuerdo que fue Inma quien me dijo que quitara los comentarios anónimos y aquello fue agua de mayo; desaparecieron todos mis problemas. Ahora hace tiempo que vivo bastante tranquila pero a veces pienso que debería volver a abrir los anónimos, porque eso me daba ocasión de llegar a más gente, a personas que en principio no estaban de acuerdo conmigo pero los podría quedar algo del mensaje. Supongo que me siento un poco cobarde por haberme retirado de la lucha.

Sin embargo, está claro que no me compensaba porque, como siempre digo, yo no represento a nadie ni nadie me paga. Este blog viene a ser un cuarto secreto de mi casa y los disgustos me los quedo yo nada más. Encima resulta que parece que cada vez estoy más en minoría. De manera que voy a seguir así, con la gente que sé que me respeta aunque a veces no me comprenda, y eso es muy de agradecer. Dejo a los jóvenes la tarea de cambiar el mundo, de luchar contra tempestades y afrontar las consecuencias. Yo ya tuve insultos, amenazas y descalificaciones personales para el resto de mi vida. Estoy servida de momento.

jueves, 1 de octubre de 2015

Buscando acólitos

He estado mirando en las listas de bitácoras más valoradas en internet y, la verdad, debo ser muy rara, pero la mayoría no les veo ningún interés. Hay montones sobre cocina y hacer cupcakes porque se ve que está de moda; montones también sobre moda o informática. Pero apenas hay blogs personales de verdad, dignos de ese nombre. Se engloba en personal todas las categorías. Así no me extraña que sea tan complicado encontrar algo especial. Me rindo por hoy. Sin embargo, teniendo en cuenta lo poco que hay realmente para elegir, muy mal lo debo estar haciendo para tener tan pocas visitas en este nuevo blog. Se ve que no sé divulgarme.

Ya se sabía que al cambiar de dirección perdería a mucha gente por el camino, aunque no tiene por qué ser así, pero también esperaba encontrar algunos nuevos y no acaban de llegar. El problema es que ya me pilla mayor para dedicarme al marketing. No tengo ni tiempo ni ganas. Bueno, seguiremos adelante con lo que caiga, que siempre es bienvenido. Con un poco de suerte pronto empezaré con mis clases y no estaré mirando las estadísticas a cada rato, así que me dará más lo mismo. Pero realmente es una lástima que esto no acabe de arrancar. No espero ser aclamada por las masas, pero sí un poco más de movimiento.