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miércoles, 30 de marzo de 2016

Revistas para mujeres

Yo debo ser una mujer muy rara pero, cuando veo esas revistas no me siento nada identificada. Que si cremas, belleza, moda, dietas y consejos para madres estresadas. Afortunadamente mi vida no tiene nada que ver con ello. Utilizo una crema hidratante y nada más. No me maquillo. Visto lo más cómoda posible y tengo un montón de cosas que no uso. Comprendo que yo me paso al otro extremo de la no coquetería, pero de verdad que no entiendo que la apariencia física tenga tanta importancia para algunas. Y es que hay multitud de revistas femeninas y la mayoría no tienen ni un artículo que valga la pena leer.

Porque una cosa es que te interese lo superficial y otra que no te interese nada más. Es como los hombres que no viven más que para el fútbol o para cualquier otro deporte. A veces pienso que somos unos pocos los que realmente pensamos y así se explica el éxito de los realities televisivos y de las opciones políticas denostadas. Entonces me pregunto para qué sigo escribiendo, si vale la pena intentar razonar con personas que no tienen ningún interés por saber nada nuevo y que son, me temo, la inmensa mayoría de mis conciudadanos. Lo que realmente no me explico es cómo se puede utilizar tan poco el cerebro. Yo soy incapaz aunque a veces me gustaría.

viernes, 9 de octubre de 2015

Revistas y personas

Tengo que confesar que no suelo leer libros. Se me hacen muy largos. En lugar de ellos suelo hojear revistas de las que vienen con los periódicos del fin de semana. Cuando era jovencita sí que devoraba todo  lo que caía en mis manos, incluso en otros idiomas pero ya no soy la que era. El caso es que no leo revistas por simple curiosidad o morbo. Las leo buscando historias y testimonios de personas. Puede que no sean los más indicados, los famosos, precisamente para dar ejemplo, pero no dejan de ser seres humanos con sus victorias y sus fracasos, sus dudas y sus seguridades. Así que leyendo entrevistas pienso que aprendo algo de la vida.

Al menos tengo el mal ejemplo, se puede decir, de cómo hacer las cosas para que no funcionen, especialmente en lo que se refiere a las familias; y también el bueno en los pocos casos en que sí funciona. También leo artículos de divulgación general sobre temas diversos, más lo que leo habitualmente en internet, incluido el periódico. Es decir, que no sólo me alimento de sentimientos, sino que procuro enfrentarlos a los hechos. Sé que algunos pensarán que leer esas revistas es una pérdida de tiempo, pero yo quiero pensar que sí que les saco algo de miga, aunque sólo sea para luego criticar lo que he leído.