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viernes, 15 de enero de 2016

Sobre la Fe

Hay quien piensa que yo soy del Opus. No lo soy. No porque tenga nada en contra sino porque no alcanzo ese nivel de implicación y compromiso ni de lejos. Yo voy más a mi aire. Asisto a misa los domingos y algún día entre semana porque me hace sentir bien. Sigo las enseñanzas de la Iglesia aunque este Papa no me gusta. Pero no participo en la vida de parroquia ni me implico en ninguna actividad más. Mis hijos sí lo hacían pero ahora ya no tienen tiempo ni ganas. Sin embargo, mi Fe sigue inamovible porque pienso que una cosa es independiente de otra, o debería serlo. Lo que siente cada uno y lo que hace de cara a los demás.

La Fe no se puede explicar, es un sentimiento. Sin embargo, dicen que basta con desear tenerla para que lo consigas. Durante muchos años puede estar latente sin que le prestes atención y de pronto resurge con toda su fuerza. Pero quien no tiene cultura religiosa difícilmente va a añorar algo que no conoce. Por eso me parece una lástima que algunas familias renuncien a esta clase de conocimiento. La Fe se tiene que conocer cuando eres niño y todavía estás abierto a lo inesperado. Con los años uno se vuelve reacio a toda novedad y excéptico por naturaleza. Por eso considero fundamental la enseñanza de la religión en la escuela.



viernes, 4 de diciembre de 2015

Navidades

No es un secreto que no me gustan estas fechas. Aparte de recordar a los que faltan, detesto las fiestas multitudinarias donde al final no hablas con nadie porque te pasas el tiempo sirviendo. Total, que todos los años me digo a mí misma que es la última vez, pero luego mis hijos las quieren seguir celebrando y no me queda otra. Tengo el propósito de pasar al menos el fin de año en Canarias, pero nunca lo consigo. Algún día, espero. Luego está el significado religioso que ya prácticamente se ha perdido. Yo intento mantenerlo vivo pero me cuesta mucho entre el aluvión de juguetes, regalos y celebraciones. No invita a la reflexión.

Así que respiro hondo cuando llegan estas fechas, y más profundamente cuando terminan. A pesar de que ahora ya no tengo ni la mitad de líos que tenía hace años, cuando mis hijos eran pequeños. Supongo que algún día me tocará celebrarlas en mi casa pero creo que ya me va a pillar tan mayor que pediremos unas pizzas, porque no me veo yo ya con moral de aprender a hacer cocina de fiesta. Con casi cincuenta años, creo que tampoco sería tanto pedir poder quedarme en casa, pero en fin, así son las circunstancias que me ha tocado vivir. Mientras sigan las abuelas, seguiremos organizando las cenas. Luego ya se verá.