La ludopatía es una enfermedad mental muy grave. Una persona que es incapaz de dejar de jugarse todo el dinero que gana suele perder el trabajo y la familia y acabar en la calle. Sin embargo, últimamente aparecen en televisión anuncios que incitan al juego por internet con absoluta impunidad y alevosía. No me explico cómo se permite esta situación. Especialmente cuando se dirigen a los más jóvenes con una estética de videojuegos como si lo que hacen no tuviera importancia o consecuencias económicas en sus vidas. Cuando hay dinero por medio, el juego es otra cosa: es una adicción, una patología.
Recuerdo un anuncio en el que una pareja se dispone a tener una cita pasional, cuando en esto aparece un muñeco y se olvidan de todo, y acaban los tres jugando sobre la cama. Sin quererlo, describe muy bien la sintomatología que supone estar enganchado al juego y perder el interés por todo lo demás. De manera que, quien lo ve, debería identificar el peligro, pero no es así. Hace falta una madurez de la que mayoría de la gente carece para ver lo que se esconde detrás de esta publicidad. Y lo peor es que además han convencido a famosos para que la anuncien, cuando deberían estar fomentando unos valores más sanos.
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viernes, 4 de septiembre de 2015
jueves, 20 de agosto de 2015
Dos anuncios sobre la pobreza infantil
He visto casi seguidos dos espacios de publicidad en televisión que marcan un gran contraste. El primero trata de forma muy sentimental la tristeza de un iño que no puede ir de vacaciones. Con la ropa rota y sucia, por cierto, cosa que en España no se da gracias a las donaciones de ropa. En el segundo, un bebé desnutrido lucha entre la vida y la muerte en algún país africano. ¿No vemos la contradicción?. Muchas veces he comentado en twitter que la pobreza en España no es para tanto y me han dicho que era una insensible, pero, caramba, ¿no sé cambiaría el segundo niño por el primero sin dudarlo un momento?
Es que la pobreza también es relativa y aquí no se muere nadie de hambre desde la posguerra. Otra cosa es que no coman carne cada semana, pero hay muchos países donde la carne es un bien escaso, que apenas se prueba más que en las fiestas. También hay millones de vegetarianos y no sufren hambre. Por favor, seamos serios. Es como cuando Carmena dijo que había veinticinco mil niños mal alimentados en España y a los comedores escolares sólo han acudido quinientos. Porque además, lo lógico es llevar alimentos a toda la familia, no sólo a los menores. A ver si aprendemos a no mezclar la preocupación real con el sentimentalismo demagógico.
Es que la pobreza también es relativa y aquí no se muere nadie de hambre desde la posguerra. Otra cosa es que no coman carne cada semana, pero hay muchos países donde la carne es un bien escaso, que apenas se prueba más que en las fiestas. También hay millones de vegetarianos y no sufren hambre. Por favor, seamos serios. Es como cuando Carmena dijo que había veinticinco mil niños mal alimentados en España y a los comedores escolares sólo han acudido quinientos. Porque además, lo lógico es llevar alimentos a toda la familia, no sólo a los menores. A ver si aprendemos a no mezclar la preocupación real con el sentimentalismo demagógico.
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