En la ciudad en la que vivo construyeron unas viviendas sociales habitadas por gitanos realojados de un barrio de chabolas. Al principio hubo algunos problemas con las tiendas de los alrededores pero ahora ya no he oído nada hace tiempo. Sin embargo, lo que está claro es que están orgullosos de su etnia y les gusta distinguirse del resto. Las niñas llevan el pelo largo hasta las piernas. Los chicos lo llevan rapado a lo cherokee y a veces teñido. Las mujeres mayores suelen ir con falda larga y muchas de negro (supongo que las viudas). Su manera de hablar es muy característica y les gusta pasar el día en la calle delante de sus casas a menudo cantando.
Económicamente les va bien porque se dedican a los mercadillos. Tienen furgonetas nuevas y antenas parabólicas en las casas. Sin embargo hay un problema de salud que hace años me sirvió para que me llamaran racista en otro blog. Tienen tendencia a la obesidad, no sé si por genética o por su alimentación, pero incluso los niños suelen estar pasados de peso. Eso es algo fácilmente comprobable. En las casas en las que viven no funcionan los ascensores porque no pagan la comunidad. Tampoco votan ni suelen tener los papeles en regla. Ellos son así y no tienen intención de cambiar porque dejarían de ser ellos mismos.
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viernes, 16 de septiembre de 2016
viernes, 1 de abril de 2016
Vientres de alquiler
Supone para empezar que una mujer pobre del tercer mundo está arriesgando su salud por traer al mundo al hijo de otros. Esto lo hacen por dinero, pasando todas las molestias del embarazo y los dolores del parto y teniendo que vencer el sentimiento de apego hacia el bebé que están gestando. Ya de por sí, sólo por eso no debe ser fomentado. Mujeres pobres utilizadas como ganado de crianza. Pero además, ese hijo habitualmente no acaba viviendo con sus padres biológicos, sino que es fruto de una donación de óvulos o esperma, de manera que nunca podrá conocer sus orígenes y pasará por el trauma de saber que es adoptado.
Otro motivo más para no deber fomentar esta clase de transacciones económicas que es de lo que se trata. Convertir a los hijos en un negocio más, en moneda de cambio. Para que luego, como sucede a menudo, esas personas se arrepientan y no quieran al niño, especialmente si trae algún defecto congénito o si resulta ser minusválido. En cuyo caso la madre de alquiler se ve ante la situación de tener que sacar adelante sola a un hijo que no es nada suyo y con el que no contaba. Así que las complicaciones posibles de esta situación son en cualquier caso mucho mayores que las ventajas. Sobre todo habiendo tantos niños para adoptar en el mundo.
Otro motivo más para no deber fomentar esta clase de transacciones económicas que es de lo que se trata. Convertir a los hijos en un negocio más, en moneda de cambio. Para que luego, como sucede a menudo, esas personas se arrepientan y no quieran al niño, especialmente si trae algún defecto congénito o si resulta ser minusválido. En cuyo caso la madre de alquiler se ve ante la situación de tener que sacar adelante sola a un hijo que no es nada suyo y con el que no contaba. Así que las complicaciones posibles de esta situación son en cualquier caso mucho mayores que las ventajas. Sobre todo habiendo tantos niños para adoptar en el mundo.
lunes, 4 de enero de 2016
Navidades consumistas
Dicen algunos que no tiene nada de malo celebrar estas fiestas comprando regalos y grandes cantidades de comida. Ni tampoco de bueno, digo yo. Será porque durante mucho tiempo me vi obligada a buscar nada menos que treinta y seis regalos por estas fechas. Dieciséis para mis sobrinos, ocho hermanos, padres, hijos (tres cosas) y nosotros (sólo una cosa). Con esa carga de trabajo es difícil conservar la ilusión. Además el presupuesto era toda la paga extra. Ahora que por fin nos hemos librado de esa obligación me doy cuenta de lo absurdo que era y sigue siendo para muchos este afán consumidor.
Porque el cariño no se compra con regalos y además tampoco daba para comprar nada especial. Porque además todos teníamos demasiados. Todavía tengo los armarios llenos de cosas con las que no sé lo que hacer. Porque más valía que hubiéramos dado ese dinero a la caridad. Sería mucho más navideño. En cuanto a las comidas multitudinarias son una fuente de conflictos permanente. Hay que andar con pies de plomo para no liarla. Luego las digestiones de las comidas son atroces. A mí me gustaban las fiestas de mi infancia, más austeras y sentidas. Ahora espero poder recuperar algo de ese espíritu una temporada.
Porque el cariño no se compra con regalos y además tampoco daba para comprar nada especial. Porque además todos teníamos demasiados. Todavía tengo los armarios llenos de cosas con las que no sé lo que hacer. Porque más valía que hubiéramos dado ese dinero a la caridad. Sería mucho más navideño. En cuanto a las comidas multitudinarias son una fuente de conflictos permanente. Hay que andar con pies de plomo para no liarla. Luego las digestiones de las comidas son atroces. A mí me gustaban las fiestas de mi infancia, más austeras y sentidas. Ahora espero poder recuperar algo de ese espíritu una temporada.
viernes, 4 de septiembre de 2015
Publicidad y ludopatía
La ludopatía es una enfermedad mental muy grave. Una persona que es incapaz de dejar de jugarse todo el dinero que gana suele perder el trabajo y la familia y acabar en la calle. Sin embargo, últimamente aparecen en televisión anuncios que incitan al juego por internet con absoluta impunidad y alevosía. No me explico cómo se permite esta situación. Especialmente cuando se dirigen a los más jóvenes con una estética de videojuegos como si lo que hacen no tuviera importancia o consecuencias económicas en sus vidas. Cuando hay dinero por medio, el juego es otra cosa: es una adicción, una patología.
Recuerdo un anuncio en el que una pareja se dispone a tener una cita pasional, cuando en esto aparece un muñeco y se olvidan de todo, y acaban los tres jugando sobre la cama. Sin quererlo, describe muy bien la sintomatología que supone estar enganchado al juego y perder el interés por todo lo demás. De manera que, quien lo ve, debería identificar el peligro, pero no es así. Hace falta una madurez de la que mayoría de la gente carece para ver lo que se esconde detrás de esta publicidad. Y lo peor es que además han convencido a famosos para que la anuncien, cuando deberían estar fomentando unos valores más sanos.
Recuerdo un anuncio en el que una pareja se dispone a tener una cita pasional, cuando en esto aparece un muñeco y se olvidan de todo, y acaban los tres jugando sobre la cama. Sin quererlo, describe muy bien la sintomatología que supone estar enganchado al juego y perder el interés por todo lo demás. De manera que, quien lo ve, debería identificar el peligro, pero no es así. Hace falta una madurez de la que mayoría de la gente carece para ver lo que se esconde detrás de esta publicidad. Y lo peor es que además han convencido a famosos para que la anuncien, cuando deberían estar fomentando unos valores más sanos.
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