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lunes, 7 de septiembre de 2015

Escandinavia

El mes pasado estuve una semana visitando a mi hija que trabaja en un país nórdico. Con ese motivo, viajamos por Dinamarca, Suecia y Noruega. La primera impresión que me produjo fue que el paisaje me era familiar. Me recordaba bastante a la zona de Valladolid y León, aunque más frondosa. Además es que tuvimos un tiempo espectacular. Casi no nos llovió nada y la temperatura no bajaba de veinte grados. Fue el primer viaje que hacíamos toda la familia juntos desde hace como cinco años y sólo por eso ya merecía la pena. Lo disfrutamos, aunque fue realmente agotador para mí que tengo una salud bastante precaria.

Escandinavia me pareció un sitio más semejante a nosotros que Francia o Alemania. También la manera de ser de la gente por lo poco que pude comprobar. En invierno me imagino que hacen otra clase de vida pero ahora estaban todos en la calle. También había una barbaridad de inmigrantes, especialmente de origen hindú, porque parece ser que tuvieron allí colonias. Las iglesias, tristemente, están sólo de adorno porque me temo que la Fe por allí se ha perdido bastante. Además se ve que son gente muy sana, que van mucho en bicicleta y físicamente agraciados en general. Son gente muy educada, aunque se echa un poco de menos el trato más afable.

jueves, 20 de agosto de 2015

Dos anuncios sobre la pobreza infantil

He visto casi seguidos dos espacios de publicidad en televisión que marcan un gran contraste. El primero trata de forma muy sentimental la tristeza de un iño que no puede ir de vacaciones. Con la ropa rota y sucia, por cierto, cosa que en España no se da gracias a las donaciones de ropa. En el segundo, un bebé desnutrido lucha entre la vida y la muerte en algún país africano. ¿No vemos la contradicción?. Muchas veces he comentado en twitter que la pobreza en España no es para tanto y me han dicho que era una insensible, pero, caramba, ¿no sé cambiaría el segundo niño por el primero sin dudarlo un momento?

Es que la pobreza también es relativa y aquí no se muere nadie de hambre desde la posguerra. Otra cosa es que no coman carne cada semana, pero hay muchos países donde la carne es un bien escaso, que apenas se prueba más que en las fiestas. También hay millones de vegetarianos y no sufren hambre. Por favor, seamos serios. Es como cuando Carmena dijo que había veinticinco mil niños mal alimentados en España y a los comedores escolares sólo han acudido quinientos. Porque además, lo lógico es llevar alimentos a toda la familia, no sólo a los menores. A ver si aprendemos a no mezclar la preocupación real con el sentimentalismo demagógico.