No es ningún secreto que este blog cada vez tiene menos movimiento. Incluso cuando utilizo temas polémicos, pasan desapercibidos. Supongo que no lo tengo bien posicionado en internet. Sin embargo, no tengo tiempo ni ganas de ponerme a anunciarme otra vez por esos lares. Prefiero seguir así con mis pocos incondicionales y, si veo que no medran los artículos, los vuelvo a publicar y así me ahorro uno. He tenido épocas muy mediáticas y también algunas en que tenía que dedicarle al blog varias horas diarias. Eso ya ha pasado y no sé si lo hecho de menos. Me gusta el éxito pero no a cualquier precio.
Cuando tenía más de cien seguidores diarios me llevaba muchos disgustos. La cuestión es sí prefiero difundir mis ideas o vivir más tranquila. Últimamente he optado por la segunda opción pero a veces me pregunto si vale la pena seguir escribiendo para tan pocos o para tener tan poca repercusión. De todas maneras, como me gusta escribir supongo que me compensa y por eso sigo, aunque cada día vea disminuir mis visitas. Supongo que es complicado para mí mantener la expectación y al mismo tiempo no crear polémica. Si supiera escribir en clave de humor sí lo conseguiría, pero me temo que soy incapaz de hacerlo.
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- La ideología de género
- Un homosexual contra las adopciones homosexuales
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miércoles, 13 de abril de 2016
lunes, 16 de noviembre de 2015
Sin levantar cabeza
Me siguen gustando las expresiones. Significa que no acabas de encontrarte animado. Me temo que no tengo solución. Cuando no es una cosa es otra. Siempre tengo alguna preocupación en mente y no son cosas tan banales. Claro que sí suelen ser temas a largo plazo que pueden esperar, pero no es tan fácil desocupar las neuronas para que dejen de darle vueltas a todo. No es que no tenga nada que hacer. Entre francés, la gimnasia y la casa ya tengo la semana ocupada. Es que tengo el cerebro hiperactivo. Por eso escribo este blog y aún así no consigo tranquilizarme. Me gustaría simplemente poder no pensar.
Casi todos los días voy al centro comercial que está cerca de casa y me tomo un café. Compro alguna cosa, charlo con las dependientas y estoy al menos una hora. Quiero decir que no me quedo encerrada en casa como pueden suponer algunos sobre por qué me obsesiono tanto. Es parte de mi manera de ser. Creo que aunque estuviera en una oficina liadísima encontraría tiempo para reflexionar sobre el pasado, presente y futuro. El único sitio donde me relajo un poco es en la iglesia. Tengo que empezar a ir a misa otra vez entre semana a ver si así consigo la tranquilidad de espíritu que tanta falta me hace. No me quedan ya más opciones que probar.
Casi todos los días voy al centro comercial que está cerca de casa y me tomo un café. Compro alguna cosa, charlo con las dependientas y estoy al menos una hora. Quiero decir que no me quedo encerrada en casa como pueden suponer algunos sobre por qué me obsesiono tanto. Es parte de mi manera de ser. Creo que aunque estuviera en una oficina liadísima encontraría tiempo para reflexionar sobre el pasado, presente y futuro. El único sitio donde me relajo un poco es en la iglesia. Tengo que empezar a ir a misa otra vez entre semana a ver si así consigo la tranquilidad de espíritu que tanta falta me hace. No me quedan ya más opciones que probar.
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