Todos tenemos buenas y malas experiencias respecto de la relación con nuestros padres y hermanos, y es de ese aprendizaje en la infancia de donde surge nuestra personalidad, nuestro carácter. Somos como somos porque hemos crecido en un entorno y hemos interactuado con personas semejantes y distintas a nosotros. Cualquier psicólogo puede explicar mejor que yo por qué la familia natural es el espacio ideal para el desarrollo físico y emocional de un hijo. Por desgracia, hoy en día empieza a ser algo extraño, ante el gran número de separaciones y segundas parejas, así como las homosexuales. Los mayores perjudicados son los niños.
Siempre han existido casos de personas que se han criado con un progenitor, con familiares que no eran sus padres, o incluso niños adoptados que han salido adelante en familias semejantes a la suya de origen. Son soluciones lo más parecidas al original y suelen dar buenos resultados. Pero eso no quita para que el ideal siga siendo convivir con el padre y la madre, a no ser demuestren no estar en condiciones psicológicas; en cuyo caso también existen las familias de acogida. Es decir, que hay sucedáneos bastante aceptables, sin tener que recurrir a experimentos sociológicos como la adopción homosexual o los vientres de alquiler, que no solucionan nada.
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- Un homosexual contra las adopciones homosexuales
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lunes, 21 de septiembre de 2015
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Visitando a mi madre
Es lo que suelo hacer los domingo por la tarde. Mi madre y yo nos parecemos mucho físicamente y en manera de ser, aunque ella siempre fue más fuerte y activa que yo. Por eso me resulta tan duro verla que desde hace meses apenas puede andar y no sale a la calle. Sin embargo, tiene la cabeza bastante bien para mantener una conversación; así que pasar la tarde con ella no es mucho sacrificio. Este mes hará dos años del fallecimiento de mi padre y lo lleva mejor de lo que era de esperar, habiendo estado siempre tan unidos. Afortunadamente tiene una mujer colombiana que la cuida, que es un encanto.
Tengo cuatro hermanos y mi marido tenía cinco, de los cuales ya murieron tres. Mi hermano mayor está divorciado; y en el paro desde hace al menos tres años, así como mi cuñado, el marido de mi hermana. A su edad ya es difícil que encuentren algo. La hermana de mi marido está en tratamiento por cáncer y también lo ha pasado una sobrina de mi familia. Con tantos parientes se tienen historias y anécdotas para coleccionar. Me parece un poco triste que ahora las familias sólo tengan tres o cuatro miembros, que si se llevan bien estupendo, pero como no sea así, van a acabar muy solos. La familia es una bendición, incluso cuando tienes poco trato como yo.
Tengo cuatro hermanos y mi marido tenía cinco, de los cuales ya murieron tres. Mi hermano mayor está divorciado; y en el paro desde hace al menos tres años, así como mi cuñado, el marido de mi hermana. A su edad ya es difícil que encuentren algo. La hermana de mi marido está en tratamiento por cáncer y también lo ha pasado una sobrina de mi familia. Con tantos parientes se tienen historias y anécdotas para coleccionar. Me parece un poco triste que ahora las familias sólo tengan tres o cuatro miembros, que si se llevan bien estupendo, pero como no sea así, van a acabar muy solos. La familia es una bendición, incluso cuando tienes poco trato como yo.
miércoles, 26 de agosto de 2015
La educación de los niños
Hace un par de generaciones los niños crecíamos bastante libres en el sentido de que los padres nos prestaban poca atención y eso tenía una cara positiva y otra negativa. Por una parte, aprendías a defenderte solo y entretenerte por tus propios medios, lo cual te preparaba para la vida adulta. Por otra parte, te sentías un poco desamparado y eso podía derivar en sentimientos de inseguridad. Pero no nos debió ir tan mal, cuando esa generación ha sido realmente la más preparada de la historia de España, en el sentido de que todos teníamos medios para ganarnos la vida, ya fuera por educación universitaria o por formación profesional.
Hoy en día existe un porcentaje de casi un treinta por ciento de jóvenes que no tienen preparación ninguna. Eso es un problema grave y de difícil arreglo. Sin embargo, han sido chicos que han tenido un exceso de atención parental, todos los juguetes que pudieran desear y, últimamente, acceso a la tecnología punta. Es decir, que han tenido muchas más facilidades que nosotros y precisamente por eso no aprendieron a luchar por lo que desean. Además, algunos de ellos pagan su frustración con actitudes violentas y antisociales, incluso contra su familia. Eso es lo que hemos conseguido por mimarlos demasiado, y a algunos todavía les parece poca dedicación...
Hoy en día existe un porcentaje de casi un treinta por ciento de jóvenes que no tienen preparación ninguna. Eso es un problema grave y de difícil arreglo. Sin embargo, han sido chicos que han tenido un exceso de atención parental, todos los juguetes que pudieran desear y, últimamente, acceso a la tecnología punta. Es decir, que han tenido muchas más facilidades que nosotros y precisamente por eso no aprendieron a luchar por lo que desean. Además, algunos de ellos pagan su frustración con actitudes violentas y antisociales, incluso contra su familia. Eso es lo que hemos conseguido por mimarlos demasiado, y a algunos todavía les parece poca dedicación...
viernes, 26 de junio de 2015
La adolescencia debería estar prohibida
Me acuerdo una vez en que me estaban diciendo barbaridades en otro blog y yo les contesté que, por mucho que se esforzaran no sería peor que lo que me decían mis propios hijos; sobre todo porque lo de ellos te importa mucho más. Las adolescencias de los mayores han sido tremendas pero pensaba que ya había pasado lo peor. Sin embargo, ni la criatura más dulce es inmune a este veneno. El mal genio acecha tras cada esquina y va y viene cuando menos te lo esperas. Qué horror. Menos mal que sólo tengo tres hijos. Mi corazoncito creo que no tendría ya ánimos para más. Lo que tienen que soportar los padres a veces no está escrito.
Ahora a posteriori puedo contar que mi hijo mayor pasó de ser un angelito que no quería salir a la calle, había que empujarle, a ser un desconocido que no paraba en casa especialmente por las noches. La mayor, de no querer saber nada de chicos a echarse novio del primero que la miró dos veces y además ocultárnoslo. Total que no gana una para sustos. La tercera todavía no la ha liado parda, pero yo he pasado de ser la mejor de las madres a una pesada que no hace más que molestarla. Qué cruz. Voy a fundar una asociación en contra de la adolescencia o al menos que nos pongan atención psicológica a los pobres padres en esta etapa.
Ahora a posteriori puedo contar que mi hijo mayor pasó de ser un angelito que no quería salir a la calle, había que empujarle, a ser un desconocido que no paraba en casa especialmente por las noches. La mayor, de no querer saber nada de chicos a echarse novio del primero que la miró dos veces y además ocultárnoslo. Total que no gana una para sustos. La tercera todavía no la ha liado parda, pero yo he pasado de ser la mejor de las madres a una pesada que no hace más que molestarla. Qué cruz. Voy a fundar una asociación en contra de la adolescencia o al menos que nos pongan atención psicológica a los pobres padres en esta etapa.
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