Este verano he podido comprobar cómo llevan los padres este tema de los celos de los hermanitos mayores. En muchos casos, he visto que llevaban al mayor en la sillita y al pequeño en brazos o caminando. Esto vale para un rato pero no puede convertirse en costumbre. En un caso limite el mayor llevaba chupete. Sin embargo, también tuve ocasión de ver algo muy feo. Una niña reclamaba la atención de su madre porque se había quitado una zapatilla y la madre, con un bebé a cargo, literalmente la cogió del pescuezo para sentarla de mala manera y ponerle la zapatilla. Me pareció terrible esa actitud.
Está claro que el hermano mayor sólo quiere que le hagan caso, frente al exceso de atenciones que precisa el nuevo hermanito. Pero yo creo que tan malo es rechazarlo como pretender darle todo el protagonismo quitándoselo al otro. Cuanto antes comprenda que tiene que compartir la atención de los padres mejor será para sus relaciones filiales en el futuro. Además ya es bastante complicado compaginar la crianza de varios hijos para además tener que estar pendiente de los celos. Está bien no descuidar a los hijos mayores pero no conviene darles la impresión de que poseen privilegios exclusivos innatos en la relación familiar.
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lunes, 5 de septiembre de 2016
miércoles, 26 de agosto de 2015
La educación de los niños
Hace un par de generaciones los niños crecíamos bastante libres en el sentido de que los padres nos prestaban poca atención y eso tenía una cara positiva y otra negativa. Por una parte, aprendías a defenderte solo y entretenerte por tus propios medios, lo cual te preparaba para la vida adulta. Por otra parte, te sentías un poco desamparado y eso podía derivar en sentimientos de inseguridad. Pero no nos debió ir tan mal, cuando esa generación ha sido realmente la más preparada de la historia de España, en el sentido de que todos teníamos medios para ganarnos la vida, ya fuera por educación universitaria o por formación profesional.
Hoy en día existe un porcentaje de casi un treinta por ciento de jóvenes que no tienen preparación ninguna. Eso es un problema grave y de difícil arreglo. Sin embargo, han sido chicos que han tenido un exceso de atención parental, todos los juguetes que pudieran desear y, últimamente, acceso a la tecnología punta. Es decir, que han tenido muchas más facilidades que nosotros y precisamente por eso no aprendieron a luchar por lo que desean. Además, algunos de ellos pagan su frustración con actitudes violentas y antisociales, incluso contra su familia. Eso es lo que hemos conseguido por mimarlos demasiado, y a algunos todavía les parece poca dedicación...
Hoy en día existe un porcentaje de casi un treinta por ciento de jóvenes que no tienen preparación ninguna. Eso es un problema grave y de difícil arreglo. Sin embargo, han sido chicos que han tenido un exceso de atención parental, todos los juguetes que pudieran desear y, últimamente, acceso a la tecnología punta. Es decir, que han tenido muchas más facilidades que nosotros y precisamente por eso no aprendieron a luchar por lo que desean. Además, algunos de ellos pagan su frustración con actitudes violentas y antisociales, incluso contra su familia. Eso es lo que hemos conseguido por mimarlos demasiado, y a algunos todavía les parece poca dedicación...
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