Un anuncio de gafas muestra a un señor que está muy contento porque cuando lleva a su nieta a la guardería piensan que es su hija. Luego está el guitarrista de los Rolling stones que acaba de ser padre con sesenta y nueve años. A mí no me parece bien tener hijos a esas edades porque no es justo para el niño, que cuando tenga veinte años posiblemente ya será huérfano. Tampoco me parece bien querer hacerse pasar por el padre cuando eres el abuelo. Demuestra una falta de autoestima y saber estar impresionante. Si yo fuera la madre no lo permitiría. Padres y abuelos tienen momentos y funciones diferentes y complementarias.
A mí me gustaría ser una abuela joven, pero no para que me confundan con la madre sino para estar en condiciones de ocuparme de mis nietos. Creo que eso es lo sano y natural, como ocurre todavía en muchos países. Pretender ser padre a los sesenta me parece una actitud muy egoísta y que los medios lo aprueben por ser gente famosa, algo muy irresponsable. Además una mujer cerca de cincuenta años ya no está en condiciones para ser madre y corre peligro físico, así como su hijo. La maternidad no debería ser un capricho al alcance de cualquiera con suficiente dinero. Tener hijos es algo demasiado serio e importante.
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viernes, 10 de junio de 2016
viernes, 22 de abril de 2016
Cumpliendo objetivos
Este año me propuse sacar adelante el curso de francés y asistir a clase de taichi lo más posible. De momento no voy mal, teniendo en cuenta que el curso no pudo empezar peor con la muerte de mi madre. Me ha costado Dios y ayuda ir a clase todos estos meses pero ya estoy acabando y me siento bastante satisfecha. Sin embargo, el año que viene no voy a forzarme tanto y pienso dejar los idiomas en barbecho. Con eso y ocuparme de nuestra casa del pueblo ya tengo bastante entretenimiento en principio. Si lo echo mucho de menos puede que retome los idiomas el año siguiente, pero ya con cincuenta y un años lo dudo.
Porque me temo que ya no soy capaz de aprender muchas cosas nuevas. Lo que hago es rescatar conocimientos olvidados e intentar mantenerlos. Para aprender hay que ser joven y tener muchas neuronas nuevas. En la clase se nota mucho los que ya no estamos en condiciones. Dicen que los cuarenta son los nuevos treinta y demás, y será cierto para algunas actividades de la vida, pero para estudiar me temo que no. Todo lo que queráis aprender que sea antes de los treinta años. Para luego es tarde. El cuerpo humano está pensado para resistir en perfectas condiciones hasta esa edad. El resto es tiempo añadido que cada cual lleva lo mejor que puede.
Porque me temo que ya no soy capaz de aprender muchas cosas nuevas. Lo que hago es rescatar conocimientos olvidados e intentar mantenerlos. Para aprender hay que ser joven y tener muchas neuronas nuevas. En la clase se nota mucho los que ya no estamos en condiciones. Dicen que los cuarenta son los nuevos treinta y demás, y será cierto para algunas actividades de la vida, pero para estudiar me temo que no. Todo lo que queráis aprender que sea antes de los treinta años. Para luego es tarde. El cuerpo humano está pensado para resistir en perfectas condiciones hasta esa edad. El resto es tiempo añadido que cada cual lleva lo mejor que puede.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Estudiar o no estudiar francés
El año pasado terminé cuarto de inglés en la escuela de idiomas y tengo cuarto de alemán, pero de francés voy por tercero. Quería haberme apuntado este año. Sin embargo, me despisté y se me pasó la fecha y ahora tendría que ir a ver si quedan plazas libres en septiembre. Por una parte, estudiar idiomas me encanta, por otra, la depresión no ayuda precisamente a realizar actividades extra. Estos dos últimos años me ha costado horrores ir a clase. Por otra más, si lo dejo mucho ya no podré porque voy a cumplir cincuenta años y la cabeza ya no me da para mucho. Hay que ser realista. Los idiomas no se quedan igual con la mediana edad.
Así que he pensado: entrego los papeles y luego veré si acudo el día del acta para nuevos alumnos de última hora, según cómo me encuentre de ánimos. Porque además quería seguir con el taichi y, si me coincide el mismo día es mucho, pero si no me coincide entonces tengo clase todos los días; y la verdad, no sé qué me da más pereza. Si voy a apuntarme a última hora no puedo elegir grupo ni profesor, así que sería una lotería. Yo sé que me conviene hacer cosas precisamente para estar ocupada, pero caramba, es que la desgana es tan fuerte que lo único que realmente me tienta ahora es dormir la siesta toda la tarde.
Así que he pensado: entrego los papeles y luego veré si acudo el día del acta para nuevos alumnos de última hora, según cómo me encuentre de ánimos. Porque además quería seguir con el taichi y, si me coincide el mismo día es mucho, pero si no me coincide entonces tengo clase todos los días; y la verdad, no sé qué me da más pereza. Si voy a apuntarme a última hora no puedo elegir grupo ni profesor, así que sería una lotería. Yo sé que me conviene hacer cosas precisamente para estar ocupada, pero caramba, es que la desgana es tan fuerte que lo único que realmente me tienta ahora es dormir la siesta toda la tarde.
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