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jueves, 7 de enero de 2016

El sentido del rídiculo

Como decía Jesus, los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz. Así que, cuando quieren devaluar algo, no se limitan a atacarlo directamente sino que lo ridiculizan. De ese modo, siempre pueden apelar al sentido del humor y decir que era broma. Pero es que hay cosas con las que no se puede bromear sin ofender seriamente a alguien. Los del Charlie Hebdo, que parece que no tuvieron suficiente muestran ahora un Dios con ametralladora, como si no estuviera claro que las enseñanzas cristianas incitan a la no violencia. Quien a hierro mata a hierro muere. Con eso no sólo ofenden a musulmanes sino a judíos y cristianos.

La alcaldesa Carmena mientras tanto, obligada a celebrar el día de los Reyes Magos, decide disfrazarlos como si fuera un circo y convertir todo el espectáculo en una pantomima. Hasta tal punto que uno de los personajes llega a revelarles la verdad del secreto a los niños, como quien no quiere la cosa. De este modo le roba toda la magia a un día que debería ser para los niños, convirtiéndolos en títeres de su simbólica venganza contra la tradición conservadora. No importa que se trate de una fiesta con miles de años de antigüedad. Nunca es tarde si la mala baba es buena, diríamos entonces. Otro tanto para ellos.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Marruecos

En mi viaje de novios, hace ya veintisiete años, viajamos por Marruecos. Estuvimos en Tánger, Marraketch, Rabat y otras muchas pequeñas ciudades. Nos gustó mucho aunque realmente hay que estar preparado para el cambio. A pesar de ser Marruecos unos de los países más modernos del mundo árabe, la mayor parte de la población sigue viviendo en la edad media. Sin agua corriente ni luz eléctrica en muchos casos. Teniendo que hacer sus necesidades en el campo. Trabajando con sus manos con los mismos métodos que sus antepasados y regidos por unas tradiciones que no han variado en los últimos siglos.

Había otro Marruecos moderno sólo para los privilegiados. Ahora no me planteo volver por allí aunque me gustaría. Ahora somos el enemigo. Quién lo iba a decir cuando eran tan amables con nosotros y admitían incluso las minifaldas en las turistas. Ahora te arriesgas a la flagelación. Es una pena porque realmente parecía que estaban haciendo una transición tranquila aunque fuera de al menos cinco siglos de diferencia. Ahora ese sueño se ha hecho añicos por culpa de unos bárbaros que han contagiado a buena parte de la juventud. Sin embargo, yo sigo apreciando ese islam tranquilo y acogedor que conocí en mi viaje.