Con esto de la libertad de expresión y un sentido del humor mal entendido, se supone que los de siempre no tenemos derecho a sentirnos ofendidos. Se juega con el Padre nuestro, con las monjas y la misa impunemente e incluso algunos en la Iglesia dicen que hay que perdonar. Se perdona al que se arrepiente y tiene propósito de enmienda; no al que está orgulloso y dispuesto a repetir. A veces parece que los sacerdotes son sus peores enemigos. Mientras la gran mayoría de los españoles tenemos que tragar bilis mientras vemos cómo se pone en solfa lo más sagrado. Y todavía tenemos que responder con una sonrisa.
Porque si te ofendes no eres moderno ni democrático. Pero si a alguien se le ocurre hablar mal de los dogmas de la progresía, entonces eres un fascista. Existen dos varas de medir muy claras en España. La diferencia es que nosotros no ofendemos a nadie porque tenemos educación y por tanto no hay nada que perdonar de nuestra parte. De eso se aprovechan los que disfrutan haciendo daño gratuitamente. Pero no podemos caer en la trampa de negar la ofensa, porque ha existido y tiene que tener consecuencias legales, independientemente de que algunos prefieran pasar página. Porque si no hay reacción, la ofensa será cada vez mayor y más frecuente.
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miércoles, 24 de febrero de 2016
sábado, 4 de julio de 2015
Cuéntame. Temporada quince
Acabo de terminar de ver esta temporada a pesar de que es de hace más de un año, pero yo voy viéndolo a ratos sueltos. Estos capítulos hablan sobre la reconciliación. La del matrimonio Alcántara después de que él tuviera una aventura con otra. La de su hijo menor con el padre y con el amigo, por culpa del cuál fue a la cárcel. La de Toni con el policía que le detuvo en tiempos del franquismo cuando militaba en el pce. La de la hija mayor con su hijo,que viene a vivir con ella después de la muerte del padre en accidente. Se trata de volver a empezar después de haber cometido errores graves, reconocerlos y arrepentirse. Es un canto al perdón.
Aunque hay cosas con las que no estoy de acuerdo en esta serie, la historia humana compensa todo. Ver crecer a sus protagonistas y pasar por toda clase de vicisitudes, demasiadas incluso, hace que los sientas ya como amigos tuyos. Sus vivencias son creíbles, su actuación estupenda y la visión de España no se aleja mucho de lo que yo recuerdo de mi propia infancia, por lo cual es como revivirla. La temporada quince acaba un poco en el aire, por lo cual espero este verano tener tiempo para ponerme al día con la siguiente. Da gusto pensar que no todo lo que se hace en España a nivel dramático sea zafio y tendencioso. Esta es la excepción.
Aunque hay cosas con las que no estoy de acuerdo en esta serie, la historia humana compensa todo. Ver crecer a sus protagonistas y pasar por toda clase de vicisitudes, demasiadas incluso, hace que los sientas ya como amigos tuyos. Sus vivencias son creíbles, su actuación estupenda y la visión de España no se aleja mucho de lo que yo recuerdo de mi propia infancia, por lo cual es como revivirla. La temporada quince acaba un poco en el aire, por lo cual espero este verano tener tiempo para ponerme al día con la siguiente. Da gusto pensar que no todo lo que se hace en España a nivel dramático sea zafio y tendencioso. Esta es la excepción.
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