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lunes, 7 de marzo de 2016

Medicamentos

Cuando yo era pequeña a nada que tenías te daban antibiótico o te ponían una inyección espantosa. Ahora hemos pasado al otro extremo y, la verdad, no sé para qué tenemos farmacias, si los médicos no quieren recetarnos ninguna medicina. Ahora a los niños los dejan que se vayan poniendo peor hasta que ya no tiene remedio. Entonces tienen que darles un antibiótico más fuerte y en más cantidad y por más tiempo. Durante años mis hijos sufrieron varios comienzos de neumonía cada uno hasta que decidí que nunca más. Empezó mi peregrinación por las farmacias para conseguir que me dieran el antibiótico sin receta.

Recuerdo que, cuando íbamos a Levante, aprovechaba que allí te lo daban más fácilmente y me traía varias cajas. Son innumerables las veces que mi marido tuvo que ir a Madrid a buscar una farmacia de guardia con alguna excusa creíble. También para la migraña existen unas pastillas mucho más efectivas que sólo te recetan cuando te quejas mucho. Yo me pasé años a base de ibuprofeno aunque ya no me hacía nada. Tengo una amiga que sufre de vértigos y su médico no le quiere mandar la medicina que funciona por más que se lo ha insinuado. ¿Para qué gastar tanto dinero en investigación si luego se desaprovecha?. Hay cosas que no entiendo.

viernes, 17 de julio de 2015

Sufrimiento

Me he pasado diez días seguidos con un dolor de cabeza insoportable. Afortunadamente tengo una pastilla que me lo quita más o menos, pero me deja mareada. Tengo que volver al neurólogo a ver si me encuentra alguna solución. Llevo unos cinco años con las migrañas y más de veinte con dolores de piernas circulatorios, pero no me quieren operar de varices porque dicen que no es para tanto. A mí los médicos nos suelen tomarme en serio. Se ve que tengo cara de exagerada. Tampoco me creían cuando tuve gastritis y no podía comer. Ni cuando la diverticulitis. Me decían que era estreñimiento. Así que tampoco confío mucho en que me curen esto.

De todas maneras, estoy acostumbrada al sufrimiento, físico y emocional. Me he pasado la vida sufriendo, con o sin razón, a veces sin saber de quien era la culpa o si eran imaginaciones mías. He sufrido por mi familia, mi marido, mis hijos, mis mascotas. También por cuestiones que no están en mi mano como el aborto, el hambre, las enfermedades. Ahora sufro por los cristianos perseguidos en oriente. Eso no quiere decir que no sea feliz la mayor parte del tiempo, aunque suene contradictorio. La felicidad es un estado general y el sufrimiento algo temporal, aunque a veces se alarga tanto en el tiempo que parece permanente. Se puede ser feliz y no estar alegre.