Llevábamos muchas horas sin luz en casa, algo que hacía años que no me pasaba. Vivir sin electricidad te hace darte cuenta de lo imprescindible que se nos ha hecho. Aparte de los móviles y demás. Está la nevera . la reina de los electrodomésticos, que por suerte estaba casi vacía. Luego la televisión, el microondas y. si la cosa se alarga, no olvidar la lavadora y el lavaplatos – inventos más recientes pero igual de bienvenidos a nuestras vidas.
Esta situación me recuerda el gran mérito que tenían nuestros
abuelos, acostumbrados a arreglarse con lo que había, a calentarse con fuego,
bañarse con palancanas o lavar en el río. No hace tanto tiempo de eso. Y
nosotros que ya no sabemos qué hacer sin luz unas horas. teniendo que salir por
las escaleras, sin coche porque no se abren las puertas del garaje… En fin, que
siempre se puede aprender algo de la adversidad.