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sábado, 21 de noviembre de 2015

Mis recuerdos de París

La segunda vez que fui a París con mis hijos nos alojamos en un hotel barato del barrio de Montmartre, esto es en el centro, cerca del Moulin Rouge y el Sacre Coeur. Me llamó mucho la atención que aquel barrio tan parisino realmente parecía el zoco de Tánger, en el que también he estado. No se veían por allí más que musulmanes y africanos. El conserje del hotel también era magrebí y recuerdo que era muy servicial con mi marido pero a mí me trataba con cierto desapego, a pesar de que iba con mis hijos.

A las siete de la mañana nos despertaba la llamada a rezar de las mezquitas, como si estuviéramos en Marruecos y casi todos los huéspedes del hotel se levantaban. Es decir, que eran practicantes. Los carteles de las tiendas estaban en árabe y las mercancias también eran musulmanas. Recuerdo que me impactó todo aquello pero pensé que, si lo tenían dominado, mejor para ellos. Ahora me dice mi profesor de francés que en Francia no existe la integración, que viven segregados por barrios. No entiendo cómo no se dieron cuenta del problema que tenían hasta que fue demasiado tarde. Lástima de oportunidad perdida.

sábado, 14 de noviembre de 2015

La relatividad de la muerte

Esta semana con los atentados de París he vuelto a pensar que no vale lo mismo una vida en un lugar o en otro o en un momento determinado. Es terrible lo que han hecho los extremistas islámicos en Francia, pero también es cierto que ha habido atentados peores en Nigera o Sudán y no nos han importado tanto, porque están más lejos o tal vez porque no son de nuestra etnia. Resulta muy duro pensar que los muertos son personas en cualquier lugar con sus familias, sus amigos y sus vidas. También aquí en España hemos olvidado a las casi mil víctimas de eta, tal vez porque no murieron todos a la vez sino poco a poco.

Terrorismo es terrorismo y atentado es atentado. A mí me duelen igual. No me parece justo que Europa se rasga las vestiduras ahora como si esto no fuera el pan nuestro de cada día en muchos lugares del mundo. Tampoco que los de siempre le echen la culpa a EE.UU. El que quiere matar no necesita motivos ni atiende a razonamientos. Es cierto que la situación en buena parte del mundo ha empeorado debido a la primavera árabe y lo que algunos malinterpretaron como democracia, que resultó ser islamismo radical. Yo tengo que decir que ya lo veía venir, aunque esté feo presumir en estas circunstancias, pero ya no tiene remedio.